¿Hasta cuándo Cartagena seguirá contando muertos sin respuestas ni justicia? El asesinato de Mauricio Andrés Cabarcas Carrizo en plena vía pública deja al descubierto una preocupante rutina de violencia impune.
La noche del crimen en el sector Buenos Aires, del barrio El Educador, fue como tantas otras: disparos, gritos, un cuerpo en el suelo y vecinos encerrados tras puertas temerosas. Esta vez, la víctima fue Mauricio Andrés Cabarcas Carrizo, de 31 años, quien según testigos fue abordado por un hombre a pie que, sin mediar palabra, desenfundó un arma y le disparó a quemarropa.
Cabarcas Carrizo falleció en el lugar. Su cuerpo fue levantado por unidades del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, que realizó la inspección técnica al cadáver, mientras la comunidad, resignada, veía cómo la escena del crimen se convertía en parte del paisaje cotidiano.
Y es que en barrios como El Educador, hablar de homicidios ya no sorprende, y eso es parte del problema. La normalización de la violencia en sectores vulnerables de Cartagena es un síntoma grave del abandono institucional. No se trata solo de cifras, sino de una crisis social y de seguridad que viene escalando sin freno.
El silencio de las autoridades contrasta con la urgencia de una ciudadanía que clama por protección real. ¿Dónde están las cámaras de seguridad? ¿Dónde está la presencia efectiva de la fuerza pública? ¿Qué pasa con la inversión social en estos sectores?



