Una acción criminal sacudió la noche del sábado en la capital caucana, dejando cuatro uniformados heridos y un vehículo oficial reducido a cenizas. El hecho fue catalogado como un acto terrorista.
Popayán vuelve a ser escenario de la violencia. Una patrulla de la Policía Metropolitana fue blanco de un atentado con explosivos en el sector Las Palmas, al occidente de la ciudad, mientras adelantaba operativos de control en bares y discotecas. Dos hombres a bordo de una motocicleta, en movimiento, lanzaron un artefacto explosivo contra el vehículo institucional, provocando su incineración en cuestión de minutos.
Los cuatro uniformados que se encontraban en la patrulla lograron salir con vida, pero resultaron con lesiones en diferentes partes del cuerpo. El coronel John Fredy Zambrano, comandante de la Policía Metropolitana de Popayán, confirmó que el ataque fue premeditado y dirigido contra los agentes que realizaban labores de seguridad ciudadana.
“Esa patrulla se encontraba haciendo cierre de establecimientos públicos cuando, desde una motocicleta a alta velocidad, le lanzan un artefacto explosivo. Lamentablemente, cuatro compañeros resultan lesionados y el vehículo de la institución resultó incinerado”, señaló el oficial.
La gravedad del hecho obligó a declarar la alerta máxima en todas las estaciones de Policía y bases militares de Popayán. El temor a nuevos atentados ronda los pasillos institucionales y las calles de la ciudad, donde los ciudadanos piden más presencia del Estado y garantías para vivir sin miedo.
Ante la magnitud del ataque, la Alcaldía de Popayán anunció una recompensa de $50 millones por información que conduzca a la captura de los responsables. Las autoridades manejan como principal hipótesis la retaliación de estructuras criminales que operan en la región, afectadas por los recientes controles y operativos policiales.
Este atentado se suma a una escalada de violencia que ha golpeado a los uniformados en varias zonas del país, dejando en evidencia los desafíos en materia de seguridad y lucha contra el crimen organizado.
Mientras tanto, los policías heridos reciben atención médica y sus familias enfrentan, una vez más, el drama de ver a sus seres queridos convertidos en blanco del terrorismo. La ciudadanía, por su parte, espera respuestas rápidas y contundentes.



