En una movida sin precedentes que marca un giro estratégico en la lucha contra los crímenes de mayor impacto social, la Fiscalía General de la Nación puso en marcha este martes 30 de julio la nueva Unidad Técnico-Científica en Psicología y Neuropsicología Forense, un cuerpo de élite adscrito al CTI que se convierte en el nuevo músculo técnico del ente acusador para desentrañar las dinámicas criminales más complejas.
La nueva unidad no solo representa una innovación en el aparato judicial colombiano, sino que responde a un clamor creciente de las víctimas: justicia con rigor científico, sin revictimización y sin cabos sueltos.
A partir de ahora, los fiscales contarán con el respaldo directo de expertos en psicología y neuropsicología forense, quienes intervendrán en casos de violencia sexual, violencia intrafamiliar, violencia basada en género y crímenes que afectan a niños, niñas y adolescentes, ofreciendo análisis detallados sobre el perfil psicológico de los agresores y los impactos profundos en las víctimas.
Ya no bastará con testimonios aislados o pruebas débiles. Esta unidad garantizará informes periciales sólidos, dictámenes científicos especializados, y un soporte técnico que reduce errores judiciales y cierra la puerta a impunidades por falta de pruebas contundentes.
Desde el Direccionamiento Estratégico 2024-2028, la Fiscalía le apuesta a una justicia más especializada y cercana a las víctimas. Esta nueva dependencia es clave para cumplir ese propósito. No es solo una unidad técnica, es un nuevo enfoque para comprender la mente criminal y sanar el daño causado.
El equipo estará compuesto por profesionales altamente calificados que aportarán en:
- Apoyo pericial para casos judicializados.
- Evaluaciones clínicas de agresores y víctimas.
- Asesoría técnica para fiscales y jueces.
- Estrategias de justicia terapéutica para reparar y prevenir.
Con esta nueva unidad, el Estado colombiano empieza a cerrar brechas estructurales que por años han dificultado condenas ejemplares en casos de abuso, feminicidio o violencia contra menores. La promesa es clara: menos palabras, más pruebas científicas. Menos impunidad, más justicia real.



