Con pasos firmes y sin bajar la guardia, la Universidad de Cartagena se ha convertido en un referente regional en la prevención de violencias basadas en género (VBG). Más allá de los discursos, la institución está construyendo un modelo universitario donde el respeto, la equidad y la dignidad humana no son aspiraciones, sino compromisos concretos.
A través del Observatorio para la Equidad y el Desarrollo basado en Género, Unicartagena ha fortalecido una red de acciones que hoy marcan la diferencia en el entorno académico: espacios de formación, campañas de sensibilización, acompañamiento técnico a dependencias, y la implementación rigurosa de un protocolo institucional que ya da frutos.
El corazón de esta estrategia es la Ruta Integral de Prevención, Detección y Atención contra la Discriminación y las VBG, que lleva más de un año funcionando y ha sido destacada por el Ministerio de Educación Nacional por su efectividad y alcance. En su más reciente informe, el MEN subrayó el avance de la Universidad en el cumplimiento de los lineamientos nacionales, destacando especialmente la aplicación del protocolo de género y la participación activa de la comunidad universitaria.
“Nuestro compromiso es con la vida, la igualdad y el respeto. Este no es un trabajo de oficina: estamos tocando realidades, cambiando mentalidades y garantizando que ninguna forma de violencia sea tolerada en nuestra institución”, afirmó una vocera del Observatorio.
La universidad también ha tejido alianzas con entidades que promueven los derechos humanos y la equidad de género, abriendo canales de cooperación que permiten una atención más efectiva a las víctimas y una prevención más estructural de la violencia.
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El respaldo de las directivas ha sido clave para consolidar una cultura institucional que reconoce que prevenir la violencia no es solo una obligación legal, sino una responsabilidad ética con el futuro. En un país donde las cifras de violencia de género siguen siendo alarmantes, el ejemplo de Unicartagena demuestra que las universidades sí pueden ser territorios seguros.
Con acciones concretas y una comunidad vigilante y comprometida, la Universidad de Cartagena no solo enseña desde el aula. También educa desde el ejemplo.



