El conflicto armado en Colombia enfrenta una nueva y peligrosa táctica. En las últimas horas tropas del Batallón de Selva N.º 48 fueron blanco de un ataque con artefactos explosivos lanzados desde un dron, atribuido a integrantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), en la vereda La Pradera, zona rural de Santa Rosa, sur de Bolívar.
La acción criminal, enmarcada en el recrudecimiento de hostilidades en la región, ocurrió mientras las Fuerzas Militares desarrollaban operaciones del Plan de Campaña Ayacucho Plus, orientadas a neutralizar grupos armados ilegales y garantizar la seguridad de comunidades rurales.
En el ataque perdió la vida el soldado profesional Belis Jhon Redondo Jiménez, quien, pese a recibir atención inmediata por parte de enfermeros de combate y ser evacuado a la ciudad de Bucaramanga, no logró sobrevivir a las heridas causadas por las esquirlas. Siete soldados más resultaron heridos y se encuentran bajo observación médica.
El Ejército Nacional lamentó profundamente la pérdida y envió un mensaje de condolencias y respaldo a la familia, recordando al soldado Redondo como un hombre leal, disciplinado y comprometido con la misión de proteger la soberanía del país. Un equipo interdisciplinario brinda apoyo psicosocial, jurídico y espiritual a sus allegados.
Este ataque confirma una tendencia preocupante: el uso de drones armados con explosivos improvisados en zonas de conflicto. La combinación de tecnología con armamento artesanal ha elevado el riesgo para las tropas y para la población civil.
El Comando de la Décima Novena Brigada condenó el hecho, calificándolo como acto terrorista y violación al Derecho Internacional Humanitario.
Tras el atentado, se desplegaron operaciones ofensivas para asegurar el área, prevenir nuevos ataques y localizar a cuatro militares que hacían parte del dispositivo de seguridad.
Fuentes de inteligencia señalan que las operaciones se concentran en zonas de difícil acceso, donde el ELN y otros grupos criminales disputan rutas estratégicas para economías ilícitas. El Ejército ha reforzado las medidas de detección y neutralización de drones y aseguró que no cesará su presencia hasta restablecer las condiciones de seguridad para los habitantes.
El sur de Bolívar se mantiene como prioridad estratégica para las Fuerzas Militares, que insisten en que la ofensiva seguirá hasta devolver la tranquilidad a las comunidades.




