Su nombre es Sacra, que en latín significa “cosa sagrada”. Y como si el destino hubiera jugado a la ironía, en la Institución Universitaria Bellas Artes y Ciencias de Bolívar (Unibac) —antes y todavía conocida como la “Escuela de Bellas Artes”—, Sacra Nader de Murra se ha convertido en una especie de “vaca sagrada” intocable: 25 años en la rectoría y contando.
Por primera vez, dos diputados del departamento de Bolívar se atrevieron a cuestionar públicamente lo que muchos comentaban en privado: el “atornillamiento” de Sacra Nader en la rectoría de Unibac. La voz crítica la levantaron Ever Rico y Karen Cure, sorprendidos por el hecho de que, después de un cuarto de siglo en el cargo, pareciera no existir en el departamento otro perfil que pudiera aspirar a dirigir esta institución ubicada en el barrio San Diego de Cartagena.
Nader, esposa del ingeniero y contratista Tadeo Murra, fue nombrada rectora por primera vez en 1999, bajo la administración del polémico exgobernador Luis Daniel Vargas Sánchez, destituido e inhabilitado por corrupción. Desde entonces, ha sobrevivido a gobiernos liberales, conservadores e incluso atípicos, como el de Alberto Bernal. En su paso por la rectoría ha visto desfilar a Libardo Simancas, Joaco Berrío, Juan Carlos Gossaín, Dumek Turbay, Vicente Blel y ahora Yamil Arana. Todos se han ido. Ella sigue.
El pasado 24 de febrero de 2025, el Consejo Directivo de Unibac volvió a reelegirla por cuatro años más, lo que significa que seguirá en el cargo hasta 2029, completando tres décadas de permanencia.
La discusión, que antes se limitaba a tertulias en cafés de la ciudad, escaló a la Asamblea Departamental de Bolívar, donde los diputados Rico y Cure cuestionaron directamente su continuidad. Según versiones de prensa, la rectora respondió con insultos y descalificaciones, dejando entrever un temor latente: el de perder el cargo.
Vale aclarar que nadie pone en duda la capacidad de gestión y los logros alcanzados por Sacra Nader en Unibac. Pero como bien recordaba Bolívar, el riesgo no está en la persona sino en la permanencia prolongada en el poder: “El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo, de donde se origina la usurpación y la tiranía”.
Si nada cambia, Sacra se acerca a igualar e incluso superar un récord histórico en Cartagena: el de doña Bertha González de Crismatt, quien dirigió por 34 años consecutivos el Colegio Departamental de Bachillerato Femenino, conocido popularmente como “La Universidad Femenina”.
En Colombia, lo sabemos, la permanencia en un cargo público suele tener costos, visibles o invisibles, dependiendo de la importancia de la posición. Tal vez no sea el caso de Sacra Nader, pero su longevidad en la rectoría de Unibac plantea un debate necesario sobre la alternancia, la democracia institucional y los límites del poder académico.



