Tras el atentado terrorista con carro bomba ocurrido en inmediaciones de la Base Aérea Marco Fidel Suárez en Cali, que deja hasta el momento seis muertos y más de 40 heridos, la exministra de Justicia Ángela María Buitrago hizo un llamado urgente al Gobierno Nacional a replantear su estrategia de seguridad y su política de “paz total”.
La detonación de un furgón cargado con explosivos en plena zona urbana ha encendido las alarmas sobre el accionar creciente de estructuras criminales en el país. Para Buitrago, este atentado evidencia cómo los grupos armados ilegales están utilizando la violencia como herramienta de presión política, en medio de un contexto en el que el Estado busca avanzar hacia la reconciliación. “Esto lo que demuestra es que hay que replantear el camino para que efectivamente no se den estos temas que atentan contra toda la población, pero sobre todo contra la voluntad de paz”, advirtió Buitrago.
La exministra fue enfática en señalar que la política de paz del Gobierno debe sostenerse, pero no a cualquier costo. Para ella, el reciente atentado en Cali es una prueba de que los grupos criminales no solo han ganado fuerza, sino que se sienten con capacidad de desafiar directamente al Estado, incluso en centros urbanos estratégicos. “La voluntad de paz debe mantenerse, pero con reglas y condiciones claras. No se puede entregar la seguridad de la ciudadanía a bandas armadas que se reestructuran y se fortalecen cada día más”, subrayó.
Buitrago también cuestionó la falta de firmeza en la aplicación de la Ley de Sometimiento propuesta por el Gobierno, la cual —según ella— no ha tenido mecanismos coercitivos ni límites bien definidos, permitiendo que muchas organizaciones criminales interpreten el proceso de paz como una oportunidad para fortalecerse militarmente. “El Estado no puede seguir cediendo a los grupos criminales y mucho menos dejar en sus manos a la sociedad civil. Este atentado es una señal de advertencia: no estamos frente a actores que buscan la paz, sino frente a organizaciones que utilizan el terror como herramienta de negociación”, puntualizó la exministra.
Aunque hasta el momento no se ha confirmado qué grupo armado está detrás del atentado, en el Valle del Cauca operan estructuras de las disidencias de las FARC, el ELN y bandas asociadas al narcotráfico como el Clan del Golfo. Todos ellos han sido señalados en distintos momentos por sabotear la paz mientras mantienen sus actividades ilícitas.
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Este atentado se convierte en uno de los más graves registrados en Cali en los últimos años y abre un debate urgente sobre los límites del diálogo con quienes aún empuñan las armas.



