- Por: Jorge Davila-Pestana Vergara
A medida en que este mundo convulsionado avanza vertiginosamente, muchas poblaciones corren el riesgo de perder aquel elemento que las hace únicas: su memoria histórica. No es solo mantener documentos archivados en anaqueles o la de conservar edificios y monumentos, sino algo más importante y profundo como son, el de proteger sus tradiciones culturales y escribir los hechos que permitieron sobresalir a personajes en su historia, forjando así la identidad colectiva de la comunidad.
Por eso, la fundación de la Academia de Historia de San Luis de Sincé y las Sabanas, el pasado 16 de agosto, liderada por el exalcalde del municipio Jairo Hernández y el abogado y exdiplomático Héctor Merlano Garrido, es mucho más que un gesto cultural, es una inversión al futuro. Es, en definitiva, un acto de responsabilidad colectiva, que deberá afianzar en la comunidad, la certeza de pertenecer a un lugar con memoria, raíces y destinos.
La Academia habrá de convertirse en la guardiana de la memoria local y la que habrá de iluminar a las nuevas generaciones en el conocimiento de su pasado. Porque un pueblo que desconoce su historia pretérita, está sentenciado a repetirla, pero aquel que la comprende está en mejores condiciones de construir un porvenir más sólido y digno.
La creación de la Academia dinamizará la vida cultural de Sincé. Es una veta intelectual que abrirá caminos y construirá ejemplos. Podríamos decir que la fundación de la Academia, marcará un antes y un después en el devenir de la cotidianidad sinceana. A la vuelta de la esquina, tienen el próximo año la conmemoración del Duodécimo Quincuagésimo Aniversario de la fundación del municipio en 1775 por parte del español Antonio de la Torre y Miranda, efeméride que habrán de liderar con las autoridades civiles de Sincé y de la gobernación de Sucre.
La instalación solemne de la Academia, Sincé reafirmó el calificativo que ha obtenido, la de ser llamada la Capital Cultural del departamento de Sucre. Se ha dado con ella, la partida para recoger las banderas eruditas dejadas por personalidades que nacieron en su cuna y que le dieron lustre a su historia y al país, tales como el abogado y gran tratadista de derecho administrativo Carlos H. Pareja, conocido en el mundo literario como Simón Latino, del gran político Alfonso Romero Aguirre, y de los inigualables músicos y compositores Adolfo Mejía Navarro y Juan Madera Castro. Colocada en el centro del departamento, le dan un privilegio único entre los municipios circunvecinos, por lo que está llamada a convertirse en un gran “hub” comercial y cultural, como me lo comentó la gobernadora de Sucre, Lucy García.
Con la fundación de la Academia de Historia de San Luis de Sincé y las Sabanas, indudablemente hay luz en la poterna y guardián en la heredad.



