El Plan “Titán24”, la gran apuesta de la administración de Dumek Turbay para devolverle la seguridad a Cartagena de Indias, no muestra los resultados prometidos. Aquella frase de campaña —“seremos implacables contra el delito”— terminó convertida en un eslogan de video bien producido, mientras la delincuencia sigue golpeando sin tregua a cartageneros y turistas.
El más reciente episodio lo denuncia la lideresa social Jacqueline Perea, quien levantó su voz frente a un hecho que deja muy mal parada a la ciudad en materia de seguridad: “Un extranjero fue robado, ultrajado y maltratado. Con una experiencia pésima de Cartagena que no olvidará jamás. Me avergüenza profundamente lo ocurrido, y hago un llamado urgente a las autoridades para que garanticen la seguridad de turistas y cartageneros”, expresó Perea.
A su reclamo se suma el silencio institucional frente al asesinato de una joven frente al Centro Comercial San Fernando, crimen que, según la misma Policía, involucra a una víctima sin antecedentes judiciales. La lideresa fue enfática: “Estoy segura de que si la chica hubiera tenido antecedentes, habrían salido a justificar el asesinato. Pero ahora que no los tiene, no hay nada que decir. ¡Qué vergüenza!”.
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La indignación crece en la ciudad. No hay pronunciamiento de la Secretaría del Interior, ni de la Policía Metropolitana, y menos aún del propio alcalde Turbay. Mientras tanto, las cifras de homicidios, robos y violencia siguen en aumento.
“De verdad siento una vergüenza enorme con este turista, con la joven asesinada y con todos los casos que han sucedido. Tengo miedo, mucho miedo, sobre todo por las mujeres. Nadie responde, nadie da la cara”, agregó Perea.
La pregunta que queda flotando en medio de la ola de inseguridad es una sola: ¿hasta cuándo Cartagena seguirá pagando el precio de un plan de seguridad millonario que se quedó en promesas y no en resultados?



