Ajustes tarifarios, inflación y reactivación operativa elevan los costos de agua, energía y saneamiento desde el inicio del año, obligando a las empresas a replantear su estrategia de eficiencia.
Con el inicio del año, las empresas colombianas no solo enfrentan la tradicional “cuesta de enero” financiera. A este fenómeno se suma una presión menos visible, pero cada vez más determinante para la competitividad: el aumento simultáneo en los costos de agua, energía y saneamiento, una combinación que está configurando lo que expertos ya denominan la “cuesta de enero” hídrica.
Enero concentra históricamente los ajustes tarifarios e indexaciones por inflación en los servicios públicos, convirtiéndose en uno de los meses más críticos para la estructura de costos de la industria. A este escenario se suma el reinicio pleno de la operación industrial tras el cierre de fin de año, lo que incrementa de manera inmediata el consumo de agua tratada, los procesos de limpieza y sanitización, y la demanda energética desde el primer trimestre.
Inflación y tarifas: un impacto directo en la operación empresarial
Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la inflación en Colombia se mantuvo durante 2025 por encima de la meta del Banco de la República, cerrando el año con un IPC anual cercano al 5,3 %. Este comportamiento ha sostenido la presión sobre los precios regulados, especialmente en servicios como energía eléctrica, acueducto y alcantarillado, que impactan de forma directa la operación diaria de los sectores productivos.
Este contexto convierte a enero en un punto crítico para industrias como manufactura, alimentos y bebidas, salud, hotelería y servicios, que incrementan su actividad productiva, rutinas de mantenimiento y protocolos de limpieza justo cuando las tarifas ya han sido ajustadas.
Eficiencia hídrica y energética: una decisión estratégica, no opcional
“Ante este escenario, soluciones como el diagnóstico preciso del consumo, el tratamiento y la reutilización segura del agua, así como la optimización de procesos, permiten a las empresas reducir su exposición a la volatilidad de costos y asegurar la continuidad operativa desde el inicio del año”, explica Juan Pablo Contreras, líder de Cluster Colombia para Ecolab.
De acuerdo con la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios y la CREG, factores estructurales como el costo de los insumos, la operación de la infraestructura y el consumo energético continúan presionando las tarifas, en un esfuerzo por garantizar la confiabilidad del servicio. Esto refuerza la necesidad de que las compañías adopten una gestión estratégica del agua y la energía, más allá de medidas reactivas.
En este contexto, empresas especializadas como Ecolab acompañan a las organizaciones en la identificación de sus mayores focos de consumo y gasto mediante tecnologías de tratamiento de agua, monitoreo en tiempo real y optimización de procesos. Gestionar de forma eficiente el recurso hídrico desde el inicio del año no solo permite contener costos, sino también reducir consumos asociados de energía y gas, fortaleciendo la sostenibilidad y la resiliencia operativa.
Más allá de una coyuntura estacional, la “cuesta de enero” hídrica revela un desafío estructural para la industria colombiana: anticiparse a un entorno donde la presión sobre los recursos y los costos será cada vez mayor. Este escenario abre una ventana estratégica de comunicación para marcas, proveedores de soluciones industriales, energía, sostenibilidad y tecnología que buscan posicionarse ante tomadores de decisión.

