El tradicional Parque de La Virgencita, ubicado en el barrio Blas de Lezo, reabrió sus puertas tras un proceso de transformación integral que hoy lo devuelve como un escenario de encuentro familiar, cultural y religioso para la comunidad.
La reapertura se vivió en medio de una jornada festiva amenizada por fandango y porro, con la participación de más de 50 bailarines tradicionales que llenaron de música y color este espacio considerado el corazón del barrio.
Las obras, iniciadas el 15 de septiembre de 2025, permitieron recuperar un lugar que presentaba un avanzado estado de deterioro y que ahora ofrece condiciones modernas sin perder el simbolismo que lo ha convertido en punto de referencia para generaciones de residentes.
El Parque de La Virgencita se suma así al Parque Centenario, en el Centro Histórico, y al parque Flanagan, en Bocagrande, como uno de los espacios recientemente renovados dentro del proyecto distrital “Recuperación de Parques”, una estrategia orientada a modernizar y revitalizar áreas públicas, promoviendo el sentido de pertenencia ciudadana.
La intervención abarcó 2.091 metros cuadrados, además de 267 metros cuadrados de zonas verdes, impactando directamente a más de 750 personas que frecuentan este lugar. Entre las mejoras se destacan la construcción de un kiosco, la revitalización del paisajismo, la instalación de nuevo mobiliario urbano, un parque infantil y un sistema de iluminación renovado.
También se reconstruyeron rampas, pisos, senderos y accesos, junto con la actualización de redes eléctricas e hidráulicas, lo que permite ofrecer un entorno más seguro y accesible para niños, adultos mayores y visitantes.
Uno de los elementos centrales de la renovación fue la restauración de la figura de la Virgen del Carmen, símbolo espiritual del sector. El escultor Óscar Noriega Sarmiento explicó que la pieza fue elaborada a escala real, respetando cada detalle original y contando con el acompañamiento de la comunidad durante el proceso.
El parque es reconocido no solo por el fervor religioso que despierta, sino también por su valor social como punto de reunión para familias y vecinos. Durante las festividades de la Virgen del Carmen se convierte en un sitio de peregrinación obligado, reforzando su papel dentro de la memoria colectiva del barrio.

Más allá de la infraestructura, la recuperación del Parque de La Virgencita representa un impulso para la convivencia, la recreación y el fortalecimiento del tejido comunitario. Hoy, este renovado espacio vuelve a latir como escenario de encuentros, tradiciones y nuevos recuerdos para Blas de Lezo.



