En la Delegación Nacional de la Registraduría, fue inscrita oficialmente la candidatura presidencial de Enrique Peñalosa Londoño a la Presidencia de la República, con el aval del partido Opción Centro. El acto, desarrollado en medio de expectativa política y atención mediática, marca un nuevo capítulo en la trayectoria de uno de los dirigentes con mayor experiencia administrativa del país y abre formalmente su camino hacia la contienda electoral.
Al evento asistieron figuras representativas del centro político colombiano. Entre ellas, Ingrid Betancourt Pulecio, líder natural del partido Oxígeno, quien respaldó la inscripción y simbolizó el esfuerzo por consolidar una alternativa política alejada de los extremos ideológicos que hoy profundizan la polarización nacional.
También hicieron presencia Claudia Vásquez Merchán, directora política de Oxígeno, junto a un numeroso grupo de militantes, así como dirigentes de otros sectores ciudadanos, líderes regionales e invitados especiales que acompañaron el acto.
La inscripción de Peñalosa no fue un simple trámite administrativo. Constituyó una declaración política. Con este paso, el exalcalde de Bogotá entra formalmente en la carrera presidencial reivindicando un discurso sustentado en la experiencia, la gestión comprobada y el conocimiento técnico del Estado, en un contexto en el que amplios sectores de la ciudadanía reclaman resultados concretos y rechazan la improvisación.
Hablar de Enrique Peñalosa es referirse a un dirigente que fue dos veces alcalde de Bogotá por elección popular, una de las ciudades más complejas y exigentes del país. Su paso por la Alcaldía no estuvo exento de controversias —como ocurre con casi todo gobernante que impulsa decisiones estructurales—, pero dejó un legado tangible en infraestructura, movilidad y espacio público.
Durante sus administraciones se impulsaron proyectos emblemáticos que transformaron la dinámica urbana de la capital: la consolidación y expansión del sistema TransMilenio, la recuperación del espacio público como eje de convivencia ciudadana, la construcción y mejoramiento de parques metropolitanos, ciclorrutas y alamedas, así como una visión de ciudad pensada para el peatón. Estas obras, más allá del debate político, hacen hoy parte de la vida cotidiana de millones de ciudadanos.
En materia educativa y social, sus gobiernos apostaron por la construcción de colegios, bibliotecas y entornos urbanos que dignificaran la vida en los barrios. Para Peñalosa, gobernar ha sido siempre un ejercicio de planeación y ejecución, una visión que ahora traslada al escenario nacional con la promesa de un Estado más eficiente y menos retórico.
Su trayectoria no se limita al ámbito local. Peñalosa cuenta con una sólida formación académica en Economía, Historia y Planeación Urbana, además de una reconocida carrera internacional como investigador, conferencista y consultor en temas de desarrollo urbano, transporte y sostenibilidad. Esta experiencia le ha permitido construir una visión comparada de las políticas públicas y del gobierno de las grandes ciudades del mundo.
Ese perfil técnico y académico es uno de los ejes centrales de su propuesta. En un país cansado de discursos incendiarios y soluciones simplistas, su candidatura se presenta como una apuesta basada en datos, planeación y resultados medibles. Desde el centro político, busca conectar con ciudadanos que no se sienten representados ni por la polarización de la izquierda ni por la rigidez de la derecha tradicional.
La presencia de Ingrid Betancourt en el acto tuvo un peso simbólico y político relevante, al reforzar la narrativa de un proyecto de centro enfocado en la institucionalidad, la legalidad y la reconciliación desde la fortaleza del Estado. Oxígeno respalda así una candidatura que pone en primer plano la experiencia administrativa como valor central.
Durante la jornada también se escucharon voces de respaldo provenientes de sectores empresariales, académicos y sociales, así como de figuras independientes que se sumaron al acto, fortaleciendo el mensaje de una candidatura que busca construir mayorías desde la gestión y no desde la confrontación.
En diálogo con el candidato, Peñalosa recordó con especial afecto y un dejo de nostalgia su juventud, cuando pasaba temporadas vacacionales en el municipio de San Pedro, Sucre, antigua capital algodonera, donde su padre trabajó durante algunos años.
Enrique Peñalosa Camargo, padre del hoy candidato presidencial, fue un destacado economista, político y funcionario público colombiano, reconocido como el primer gerente del Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (INCORA) y exministro de Agricultura, con un papel clave en la reforma agraria y la gestión pública nacional.
La inscripción de Enrique Peñalosa a la Presidencia no es solo el inicio formal de una campaña. Es la entrada en escena de una propuesta que reivindica el valor del conocimiento, la planeación y la ejecución en un país urgido de orden, resultados y confianza institucional. Desde hoy, la carrera presidencial suma un nombre con experiencia probada, obras visibles y una apuesta clara por el centro político como camino posible para Colombia.
Peñalosa mantiene un vínculo afectivo con Sucre, y desde distintos sectores se espera su pronta visita al departamento en el marco de los actos de campaña.



