🔥 “Si Rafael Vergara Navarro estuviera vivo, probablemente haría una sola pregunta: ¿Quién está permitiendo que desaparezca el escudo natural de Cartagena?”

Cartagena de Indias enfrenta una crisis ambiental que avanza casi en silencio. Mientras la ciudad crece en cemento, decenas de hectáreas de manglar —uno de los ecosistemas más importantes del Caribe— están siendo destruidas por invasiones, rellenos ilegales y proyectos urbanos.
Los manglares no son simples árboles en el agua. Funcionan como barrera natural contra inundaciones, huracanes y la erosión costera, además de ser refugio para peces, aves y especies marinas. En el Distrito de Cartagena existen aproximadamente 4.300 hectáreas de manglar, distribuidas entre zonas urbanas y rurales. Pero esa protección natural está siendo debilitada.
Los hechos están ahí, y no son aislados. En La Boquilla, sectores como Caracoles, Manzanillo y Marlinda evidencian cómo la expansión de asentamientos informales ha provocado la tala y el relleno de manglar para construir viviendas. Un reportaje periodístico reveló que familias han ocupado estas áreas tras arrasar con el ecosistema, muchas veces sin servicios básicos ni control institucional. Las autoridades ambientales han abierto procesos, pero el problema continúa.
En el barrio Manga y el caño Bazurto, residentes denunciaron talas masivas y rellenos irregulares de manglar, lo que ya está provocando inundaciones en viviendas cercanas. Aunque hubo operativos y suspensión de algunas obras, los vecinos insisten en que la presión urbanística no se detiene.
Y en El Cabrero, la polémica por la Plaza de Variedades dejó al descubierto otra realidad: imágenes satelitales difundidas por ambientalistas mostraron que un área de manglar fue eliminada para construir una nueva plaza pública. Expertos cuestionaron que se priorizara la infraestructura urbana sobre la conservación del ecosistema y señalaron la falta de estudios de impacto ambiental claros.
La pregunta, entonces, no es menor. ¿Por qué perder manglares es tan grave?
Porque los manglares cumplen funciones vitales: protegen la costa contra tormentas y erosión, filtran contaminantes del agua, regulan la temperatura del entorno y funcionan como criadero natural de peces. Especialistas recuerdan que hasta el 90% de las especies pesqueras dependen, en algún momento, de estos ecosistemas para sobrevivir.
Cuando desaparecen, las consecuencias no tardan: más inundaciones, menos pesca y mayor vulnerabilidad climática. Por eso, volver a Rafael Vergara Navarro no es un ejercicio nostálgico, sino necesario. El ambientalista cartagenero, fallecido en 2022, dedicó su vida a defender las ciénagas y manglares de la ciudad. Hoy su ausencia pesa, pero su legado incomoda. En su espíritu caribeño, muchos imaginan que diría con crudeza: “¡Mandan… Huevo!” Y la pregunta sigue en el aire: ¿Puede llamarse progreso a construir sobre el ecosistema que protege la ciudad?
Quienes lo conocieron recuerdan que advirtió, una y otra vez, sobre el riesgo de convertir los manglares en terrenos urbanizables. Sabía que la ciudad terminaría pagando el precio: inundaciones, pérdida de biodiversidad y deterioro ambiental.
La ley, de hecho, es clara. La Constitución (artículos 79 y 80) establece el derecho a un ambiente sano y obliga al Estado a proteger los ecosistemas estratégicos. Además, la normativa ambiental reconoce los manglares como zonas de especial importancia ecológica, cuya destrucción puede acarrear sanciones administrativas e incluso penales.
Pero entre la norma y la realidad hay una distancia que Cartagena sigue pagando. Seguir reemplazando manglar por cemento puede parecer desarrollo rápido, pero en el fondo es debilitar el principal escudo natural de la ciudad frente al cambio climático. Y aquí ya no se trata solo de ambiente.
Es una discusión social, económica y de futuro. Porque cuando el manglar desaparece, la ciudad pierde mucho más que árboles, pierde protección, equilibrio y pierde vida. El manglar no puede defenderse solo. La pregunta —incómoda, urgente, inevitable— sigue abierta: ¿quién lo va a defender ahora?



