La misión Artemis II de la NASA protagoniza un nuevo hito en la exploración espacial al permitir que sus cuatro astronautas observen un eclipse solar total desde el lado oculto de la Luna, un fenómeno que no será visible desde la Tierra y que se extenderá por cerca de 53 minutos, una duración siete veces mayor que la de eclipses observados desde el planeta.
El evento ocurre aproximadamente 90 minutos después de que la nave Orión alcance su máxima distancia de la Tierra, estimada en unas 253.000 millas (cerca de 407.000 kilómetros), lo que representa alrededor de 4.000 millas más lejos de lo alcanzado por las misiones del programa Apolo en 1970.
La tripulación de la misión está conformada por los astronautas Christina Koch, Victor Glover, Jeremy Hansen y Reid Wiseman, quienes participan en el primer vuelo tripulado hacia la órbita lunar en más de cinco décadas.
- Un eclipse que solo podrá verse desde el espacio
Según la NASA, el eclipse comenzará durante la madrugada del martes y será observado desde una perspectiva única: el Sol quedará oculto detrás de la Luna visto desde la nave, creando un eclipse solar total desde el espacio profundo.
“Desde la perspectiva de la nave, el Sol pasará detrás de la Luna, creando un eclipse solar que durará aproximadamente 53 minutos. Luego verán el ‘amanecer’, cuando el Sol vuelva a aparecer por el otro lado”, explicó Kelsey Young, jefe de operaciones científicas de vuelo de la misión.
Antes de este fenómeno, la tripulación también observará la llamada “puesta de la Tierra”, momento en el que el planeta desaparecerá detrás del lado oculto lunar, seguido del fenómeno conocido como “Earthrise” o “amanecer de la Tierra”, cuando vuelva a hacerse visible desde el espacio.
- Observaciones científicas desde la cara oculta lunar
Durante el paso por la cara oculta de la Luna, los astronautas contarán con cerca de una hora para ejecutar una decena de tareas científicas clave relacionadas con la geología lunar y la observación del entorno espacial.
Uno de los objetivos principales será describir visualmente las características de la corona solar, cuya observación desde este ángulo podría aportar información valiosa para entender procesos solares y su interacción con el espacio cercano a la Tierra.
Los científicos destacan que la observación humana sigue siendo relevante, ya que el ojo humano puede identificar matices de color y tonalidades que en ocasiones escapan a los sensores de cámaras robóticas.
Como antecedente, los expertos recordaron que astronautas del Apolo 17 lograron identificar regolito lunar de color naranja, hallazgo que permitió confirmar que la actividad volcánica lunar había ocurrido más recientemente de lo que se creía.
- Paso clave para futuras misiones lunares
Además de su valor científico, el vuelo de Artemis II representa una fase crítica de preparación para futuras misiones, especialmente Artemis III, prevista para probar el sistema de alunizaje que permitirá el regreso de astronautas a la superficie lunar.
El administrador de la NASA señaló que el aprendizaje obtenido durante esta misión será fundamental para misiones posteriores, incluida Artemis IV, considerada clave para establecer presencia humana sostenida en la Luna.
Tras completar un viaje de aproximadamente diez días, la cápsula Orión tiene previsto amerizar frente a la costa de San Diego, en Estados Unidos, donde concluirá oficialmente esta misión histórica.
- Un nuevo capítulo en la exploración espacial
El sobrevuelo lunar de Artemis II marca el regreso de la exploración tripulada al entorno lunar, un paso considerado estratégico en los planes internacionales para futuras misiones a Marte y la expansión de la presencia humana más allá de la órbita terrestre.
La observación de este eclipse desde el espacio profundo no solo representa un espectáculo astronómico sin precedentes, sino también una oportunidad científica que podría ampliar el conocimiento humano sobre el Sol, la Luna y el entorno espacial cercano.



