Escribo estas palabras para reflexionar un poco, es probable que algunas frases las haya leído o escuchado de algún pensante de cualquier parte del mundo. Como decía el gran escritor y politólogo Noam Chomsky, “la manipulación mediática hace más daño que la bomba atómica, porque destruye los cerebros”.
Estamos en un país tan polarizado, donde sembramos odio y pretendemos cosechar amor, hay temas que no se pueden tocar entre amigos y familiares, porque desunen, dividen y hacen daño, como por ejemplo; la política.
Estamos viviendo una época electoral en Colombia y especialmente en Cartagena de Indias, por las atípicas para elegir alcalde y hemos visto como en redes sociales, medios de comunicación y hasta en la calle, existe una guerra mediática, a la espera de que tu expreses tu sentir o querer para caerte inmediatamente como rapiñas a despotricar e insultar de forma desmesurada, y peor aún, si tienes afinidad con algún candidato o lo eliges como una buena opción en tu saber y entender, enseguida te denigran o te creen su enemigo. NO, no es así, porque yo puedo creer en tu buena fe, en tus ideas o acciones positivas, aunque no estés de acuerdo conmigo, o yo piense que estas equivocado.

Diferentes somos, y así debemos seguir siendo, diferentes. Indistintamente tu estrato, tu posición social o tu nivel educativo, Dios nos creó a su imagen y semejanza, pero nos dio nuestro propio criterio, nuestro propio control remoto, nuestra independencia y nuestra libertad.
Los Derechos Humanos nos dieron la libertad de pensar y actuar diferentes a los demás, inclusive mi libre expresión debe ser respetada siempre y cuando no atente contra la integridad de nadie, cuando empecemos a respetarnos, entonces si podemos hablar de democracia, de liderazgos proactivos.
Un buen líder es aquel que influye positivamente en los demás y acepta las diferencias de quien no está de acuerdo a sus ideales, no es líder aquel que quiere promover públicos complacientes o se crean la panacea. Eso es Autoritarismo.



