PAYASADAS EN BUSCA DE VOTOS.
Ha pasado casi un mes de haberse cerrado el proceso de inscripciones de los candidatos en la Registraduría; y faltando un poquito más de dos meses para el día de las elecciones tendremos que seguir soportando cuanta payasada y absurdo se lo ocurra a los inscritos con aspiraciones de llegar a la alcaldía de Cartagena, en especial, con el avalado por el Partido Centro Democrático.
Desde que inició el proceso de su campaña política Fernando Araujo Perdomo no ha dejado de hacer el ridículo, pareciendo como si quisiera a toda costa quitarse el pesado lastre que sobre él pesa sobre el conocido caso de Chambacú, entre otros.
Ha cargado niños pobres, despeinados y mocosos; se ha abrazo con personas de la tercera edad, ha bailado champeta en la Boquilla, se ha cruzado a nado el trayecto entre el Laguito y Tierra Bomba; usa casco, ha dicho que los pobres no pueden aspirar a la alcaldía, y para rematar acaba de decir que bajará a la mitad de precio las tarifas de Transcaribe; para los estudiantes, adultos mayores, discapacitados, y el colmo, gratis para los deportistas; y todo esto lo ha hecho en un escaso mes de campaña.
¿Cuántas payasadas y ridículos más le tendremos que soportar a este candidato en los dos meses que faltan para las elecciones?
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LAS GANAS DE SEGUIR EN EL PODER.

No hay sesión del Concejo donde el actual concejal Javier Curi Osorio, y hoy candidato a la reelección, no remede en la voz, en las posturas e invoque el nombre de su fallecido padre Nicolás Curi Vergara, el tres veces alcalde del Distrito de Cartagena de Indias.
Siempre se supo que de los cuatro hijos de Nico, Martha, Javier, Gloria y Nicolasito, quizás, el que menos liga hizo con su padre fue precisamente Javier quizas por el exceso de pretensiones que le exigía al ex alcalde. Martha fue la verdadera y única “niña de los ojos” de Nicolás.
Cuando la segunda administración de Curi Vergara, en 1998, en la parcelación que el alcalde hizo de su Gobierno, a Javier, por presión que le hizo, le entregó la Secretaría de Planeación y la Secretaría de Educación, dependencias donde el hoy Concejal reinaba a sus anchas y cuyas intervenciones le produjeron más de un dolor de cabeza al Alcalde.
Hoy, Javier, parece que quisiera elevar a la categoría de Santo o fuente inspiradora de votos a su padre, el fallecido ex alcalde Nicolás Curi, añadiéndole con esta actitud otro San Nicolás, diferente al de Tolentino, al santoral católico; así por lo menos lo deja ver en sus afiches a su dudosa reelección, donde tiene a sus espaldas una imagen de su desaparecido padre y ex alcalde de la ciudad.
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¿JUEGO TRAMPOSO?

Pareciera que las aspiraciones electorales de algunos candidatos o candidatas a la Alcaldía de Cartagena como la señora Yolanda Wong Baldiris se enmarcaran en un juego tramposo como ocurrió con la elección del tristemente célebre Antonio Quinto Guerra Varela.
A Quinto, como le dicen, se le advirtió y se le dijo acerca de su inhabilidad para aspirar en la elecciones atípicas del pasado año 2018. Su inhabilidad era un hecho, pero Quinto continuó, se inscribió y fue elegido a pesar de la advertencia que le hizo la Procuraduría, entre otras entidades, pero Quinto “no paró bolas”.
Parece que esto es un juego tramposo. Se hacen elegir, y luego, si son tumbados del cargo, o sea, “si la puerca chilla”, negocian su participación burocrática y contractual con los posibles candidatos a remplazarlos. Así ha ocurrido en Cartagena, o si no, ¿cómo se explica que Pedrito, el alcalde encargado no se haya atrevido a quitarle a la Secretaria de Educación Claudia Almeyda, a pesar de los trapies de idoneidad y honestidad que ha dado? ¿O no se haya atrevido a quitar al Secretario de Hacienda, William Valderrama, cuota del ex senador William Montes?
Seguimos preguntándonos, ¿será que la China Wong a pesar de los claros conceptos que la declaran inhabilitada estará actuando de la misma manera que lo hizo Quinto?
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LOS QUE SE CABRIARON…

Si algo hemos podido darnos cuenta en esta campaña política es que muchos de los que siempre veíamos aspirar a ser elegidos a cargos unipersonales o a ser miembros de las corporaciones públicas, pareciera, que convencidos, se decidieron, como en el boxeo, a “tirar la toalla”. Veamos los que optaron por esta decisión.
Cesar Anaya Cuesta, eterno aspirante al Concejo y alcaldía de Cartagena que nunca ha salido, pero que siempre participa con jugosos contratos e importantes cuotas burocráticas en el EPA y en la ESE Cartagena de Indias.
William López Camacho, conservador, ahijado político y hechura del ex senador William Montes, quien por su mal temperamento y “las malas pulgas” pocas veces fue elegido pero que acompañado por la suerte entró más de una vez al Concejo por repechaje.
En esta campaña, Willy López, como le llaman, no aspiró, pero sí lanzó por el partido ASI a su yerno querido, Jacobo Fonseca, el esposo de Roxana, la externada a la alcaldía de Cartagena. A Jacobo, cantante de música vallenata le dicen el otro Lidio. Dicen que Roxana tiene un buen cargo en la Gobernación de Bolívar, pero con poco oficio en el mismo.
Javier Bustillo Pertuz, se aburrió de aspirar por unas seis veces a la alcaldía de Cartagena, muy a pesar que la gente decía tiene la ciudad en la cabeza.
Anselmo Gómez Elguedo, conocido barrialmente como “Olimpo”, eterno portuario aspirante al Concejo. Nunca salió, comprobándose que portuario no vota portuario, pero sí le mantienen a Consuelo, su cónyuge en la Gobernación de Bolívar, y unas muy buenas, buenísimas cuotas burocráticas en la Secretaría de Salud de Bolívar.
Esta es la primera entrega de los que se “cabriaron”.



