Hablo en serio, con respeto y amor católico. Después de ver esta otra declaración incoherente de Héctor Olimpo Espinosa, quien ejerce funciones de gobernador en el departamento de Sucre, lo único que queda por decir es que debe someterse a una evaluación psiquiátrica.
¿Usted respetado lector ve a Sucre, como ejemplo nacional, como experiencia sobresaliente, por el impulso de su economía en medio de la pandemia?
El departamento de Sucre, presenta una de las más altas velocidades de crecimiento en contagio de COVID-19 y la gente está muriendo.
Esto no aparece de la noche a la mañana. El virus venía haciendo su daño, ante la impávida mirada de Héctor Olimpo, concentrado en otros superficiales menesteres, pero rentables económicamente para él y sus socios ¡Que tristeza!
Cuando la muerte comienza a hacer estragos en los sucreños y observamos al que debe responder con acciones, diciendo que es «exitoso» y que la ley seca no es posible, porque se perderían ingresos por concepto de impuestos y no sopesa que se comienzan a perder vidas e igual se refiere a la «brillantez y espectacularidad de la reactivación económica», todo ello producto de una fantasía, estamos frente a un posible caso de «despersonalización psiquiátrica», que es la perdida de la realidad.
Que lo padezca cualquier ciudadano común y corriente, no revestiría mayor problema, pero cuando lo padece quien debe responder por una comunidad, entonces pasa a ser un comportamiento de interés público y como tal se debe actuar.
Si Héctor Olimpo continúa al frente de Sucre, con un factible problema psiquiátrico, es muy probable que sus conductas decisorias repercutan en muertes, al menos teniendo como causa COVID-19.
Como persona Héctor tiene mis sentimientos de aprecio, ello no evita anteponer a la gente del Departamento.
Héctor levita peligrosamente. Ni su puntual ingestión de té helado, servido suntuosamente en monárquica copa, acompañado de un vaso con agua y hielo picado, diariamente a las 3 pm, hora exacta, logran calmar su imaginario palaciego, por el contrario lo ubicarían en una despersonalización peligrosa, cuando se tiene poder y mando.
La tutela para realizar la evaluación psiquiátrica a Héctor, sería un mecanismo sobre el cual los entendidos doctores del derecho deberían comenzar a opinar su viabilidad y los ciudadanos a considerar instaurarla.
1176 casos de COVID-19, 39 muertes por la misma causa, que posiblemente son muchas más, y sin realizar pruebas masivas en resto de municipios diferentes a Sincelejo, acompañado esto de Héctor cantando la Pollera Colorá y pregonando su «exito» con visos de espejismo patológico, no es un juego, ni se trata de preservar intereses económicos o políticos, sino por el contrario proteger la vida de la gente y arrebatársela de las manos a un posible enajenado mental.




