Se institucionalizaron los conceptos capitalismo y socialismo como formas de Gobierno, error, son formas de explotación económica, que han creado sinnúmero de confrontaciones sociales entre naciones y problemas de orden público interno en países como el nuestro.
El capitalismo se define como el sistema económico y social basado en la propiedad privada de los medios de producción utilizando mecanismo de mercados, como vemos, no indica para nada el acaparamiento y corrupción de esos medios de producir riquezas para ser entregados exclusivamente a un grupo selecto, más bien, es la oportunidad para todos, ricos y pobres, de crear abundancia económica, sin distingo de estatus social.
En la actualidad, los bancos se constituyen un gran aliado para que las personas produzcan riquezas, donde aprovechar un crédito bancario te salva de muchas penurias, lo lamentable es que el Estado entrega fácilmente créditos a empresas gigantes como Avianca, 370 millones de dólares, con alto riesgo de no retorno, pero le duele facilitar créditos blandos, mucho menos, subsidios a pequeños empresarios dispuestos a pagar sus intereses y seguir produciendo para acrecentar sus patrimonios, hay talento, innovación, recurso humano con visión, listos para lanzarse como empresarios, aun así, al gobierno central le cuesta creer en la pequeña y mediana empresa, ahí encontramos indicios de rosca, no hay principios democráticos de repartición equitativos, así sea en pequeñas porciones del presupuesto público buscando progreso societario y comercial.
Roscas por todos lados, privilegios para un grupo minoritario, independiente de que vengan produciendo a gran escala, contrario, se configuran tratos indolentes con la masa mayoritaria en cada sociedad subregional del país, así es muy difícil que el capitalismo realmente se vea como ese medio de producción con capacidad de sacar del atraso y miseria a nuestras comunidades, con razón se le endilgan tantas responsabilidades de generación de pobreza, que no contribuye a plenitud disminuir los índices de gini, que entre otras cosas, es creciente en zonas ya empobrecidas, tragedia social debió ser superada, precisamente mediante el desarrollo del capitalismo, es su finalidad desperdiciada producto de la rosca acolitadas desde las esferas y cargos de poder gubernamental que impiden ampliar oportunidades sostenibles, el Estado se convierte en enemigo del propio Estado, porque al destinar recursos valiosos para pocos sectores productivos, a veces no tan convenientes para la economía doméstica, desperdicia otros que son de gran valía para nuestra economía, el agro, es uno de ellos que generan millones de puestos de trabajo y enriquece, pero los capitales públicos quedan cortos, no llegan a los verdaderamente dolientes.
Nos encontramos en una era capitalista que ya no crea las expectativas modernas para producir lo suficiente, saliendo de situaciones miserables, no queremos un capitalismo anquilosado, anacrónico que no amplíe sus tentáculos de progreso, por el contrario, se requiere democratizarlo de tal manera que aquel que se ganaba $ 2.000 pesos diarios, logre superar sus ganancias en el día a día, más allá del 200%, a fin de sacarlo de la miseria y que los bancos entiendan que sus clientes sin capacidad de endeudamiento es imposible solventar una economía consumista y competitiva de libre mercado, quiebra segura.
Abrir las puertas para que todos tengan la posibilidad de forjar riquezas, ese es el ideal del capitalismo, sin roscas. Complicado.



