Cecilia López Montaño y Gloria Inés Ramírez impulsaron la Ley 1413 de 2010, que fue firmada el 11 noviembre del mismo año. Conocida como la Ley de la economía del cuidado, primera en América Latina. Desde esa época Cecilia López observó que las actividades realizadas por las mujeres al interior de los hogares, poseen valor productivo y que no es remunerado, como cualquier otro trabajo que aporta a la fuerza laboral, al desarrollo y crecimiento del país. Una fuerza de trabajo que en palabras de Cecilia López, la economía ortodoxa se niega a reconocer. Es gracias a la economía del cuidado como se ha podido visibilizar a través de variables económicas, el aporte del cuidado realizado por las mujeres a la economía del país.
¿Cuáles son los aportes de esta Ley? 1) incluye la economía del cuidado (trabajo no remunerado) en el Sistema de Cuentas Nacionales. 2) responsabiliza al Departamento Administrativo Nacional de Estadística -DANE- para dar cumplimiento a la Ley. Esta inclusión se logró a partir de la aplicación de la Encuesta de Uso del Tiempo, a través de la cual el DANE pudo determinar que en Colombia “cuidar a dependientes cuesta $185 billones, que no se pagan” y que las tareas de la economía del cuidado demandan 36.5 millones de horas. Para sorpresa de los economistas, mientras la industria aporta un 11%, el agro un 6%, el sector financiero un 18%, el trabajo de cuidado realizado por las mujeres contribuye con un 20% al producto Interno Bruto del país.
Sin embargo, Cecilia López señala que desafortunadamente esta medición quedó como Cuenta Satélite de las Cuentas Nacionales, como una actividad que no se considera productiva, pese a la capacidad de interacción con otros sectores. Además señaló en una conferencia organizada por la Mesa de Economía del Cuidado en Antioquia, el viernes 6 de noviembre, que el espíritu de la Ley no se ha cumplido. Pese a que a nivel mundial la agricultura y el trabajo de cuidados remunerado y no remunerado no se ha detenido, la pandemia ha implicado un retroceso para las mujeres.
En relación con el trabajo no remunerado, se ha dado una sobrecarga, al tiempo que las mujeres se dedican a los quehaceres del hogar, el cuidado de los mayores o de los enfermos, han debido asumir actividades escolares con los hijos.
En el caso del trabajo remunerado, en las instituciones de atención en salud en Colombia, cerca del 80% de los trabajadores son mujeres, que al llegar a sus casas deben asumir actividades de trabajo no remunerado.
No podemos dejar de mencionar que antes de la pandemia el trabajo en el sector salud, ya era precario, y que malas condiciones se ha profundizado, llevando a tener mayores horas de trabajo, mayor número de pacientes, elementos de protección personal, insuficientes y de mala calidad. También debido a la pandemia muchas mujeres perdieron sus trabajos y debieron regresar a sus hogares a realizar trabajo no remunerado.
Para Cecilia López, no se trata de remunerar el trabajo realizado por las mujeres amas de casa, más bien se trata de redistribuir la carga de trabajo entre terceros a quienes se les remunere y se les prepare para hacerlo.
Para quienes estén interesados en la economía del cuidado, pueden consultar en internet el libro Bases para un Nuevo Modelo de Desarrollo con Igualdad de Género.




