Mi abuela decía que no es solo coger el toro por los cachos sino evitar que se suelte, esto lo traigo acotación porque desde la columna pasada estamos dándole rejo a los que acaban con la salud de los sucreños; seguiremos tocando un poco más las fibras que mueven nuestra hermosa tierra porque es inaudito como una zona de recursos y bellezas naturales está sumida en la pobreza y se ha convertido en un fortín político de corruptos que manos llenas reparten los pocos recursos que envía la Nación para solventar los derechos básicos de nuestros habitantes como son salud y educación.
Hoy nuestras líneas hacen honor a una mujer campesina que siempre quiso ser bailarina o actriz de televisión, pero a quien le tocó conformarse con un marido tomador de trago y que de vez en cuando la acariciaba con su mano fuerte en el rostro.
Luego de varios años de un matrimonio adornado por infidelidades y maltratos; algunos malestares, asociados a dolor articular, pérdida de peso y varios episodios de tos con sangre encienden las alarmas de una mujer sana y sin antecedentes patológicos. Tras un sinfín de peripecias, visitas a brujos, rezanderos y uno que otro médico, es diagnosticada como portadora de VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana). Ingresa a la estadística nacional pero con muchos factores de riesgo que empeoran su situación, entre ellos ser de zona rural, sin recursos y con una afiliación al régimen subsidiado que a duras penas le dio la atención de los partos de sus 4 hijos.
Nuestra paciente requiere iniciar de forma urgente tratamiento antirretroviral debido a que al momento del diagnóstico se encuentra en un estadio C3 es decir en una fase considerada como definitoria de SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Humana Adquirida) según la estadística con un riesgo de muerte del 80 % a los 5 años en caso de no recibir su terapia.
Inicia entonces un recorrido de trámites, tutelas y rechazos para no entregar su medicamento a pesar de que la infección por VIH hace parte de las enfermedades de seguimiento obligatorio, pero estamos en Colombia, mas exactamente en Sucre donde la Salud no es un derecho sino un privilegio de pocos.
Al final de nuestra historia esa mujer que siempre quiso bailar y ser aplaudida en un teatro, falleció en su casa a causa de una tuberculosis pulmonar que consumió cada una de sus fibras, pero lo paradójico es que el día de su velorio llegaron los medicamentos que nunca alcanzó a iniciar.
- Es triste ver como médico, como sucreño la forma como el impacto social de la pésima administración de los recursos está impactando negativamente en nuestra población aumentando los índices de morbilidad y mortalidad.
Vivir con VIH en medio de un ambiente de pobreza no solo es el estigma social que implica una enfermedad históricamente señalada, sino también entender que acceder a unos medicamentos de control es una odisea para los pacientes humildes que no encuentran en el sistema de salud una orientación integral, sino un sin número de trámites que son aprovechados por los ladrones de cuello blanco para llenar sus arcas a costa de los más vulnerables, formado un tramado de líneas corruptas como la alianza criminal del cartel de la hemofilia o el VIH en el departamento de Córdoba.
Es momento que las autoridades se pongan los pantalones y miren con lupa ampliada como frente a narices nuestros dirigentes están utilizando los recursos de la salud para sus beneficios personales y con esto están poniendo el riesgo la salud de nuestros hermanos.




