Al optimismo y esperanzas provenientes de la promesa de vacuna, se le adiciona una transición coordinada de los líderes globales desde la competencia hacia una visión multilateral. En los últimos años la economía y geopolítica han sido sometidas a la tensión y presión de políticas proteccionistas. Tensión entre EEUU, China, Europa, Israel, Siria, Inglaterra, entre otros.
Los meses por venir estarán condicionados por la inclinación de los lideres de las principales potencias mundiales a la conservación de políticas proteccionistas o al multilateralismo. En la política proteccionista, los países protegen su aparato productivo nacional, imponiendo aranceles elevados a los productos extranjeros para estimular la compra y consumo de bienes y servicios hechos en casa mientras se restringe y encarece el acceso de productos importados. Cada país, cada región, cada economía tiene su especialidad y valor agregado, no todos producimos los mismos bienes y servicios en el mismo volumen, calidad ni precio.
Los países y observadores de las relaciones internacionales y la economía acordaron que lo más beneficioso y conveniente para la salud de la economía global y la armonía geopolítica era la cooperación y creación de alianzas multilaterales que liberen y faciliten el comercio internacional y el tránsito de personas.
Las alianzas o acuerdos multilaterales a nivel comercial buscan maximizar el beneficio de todos los participantes, a través del acceso a nuevos mercados. Se presume también que tienen el potencial de aumentar los niveles de bienestar de los consumidores debido a que los niveles de competencia aumentan y los consumidores tienen más alternativas, un acceso diversificado a sustitutivos que posibilitan la configuración de precios mejor adaptados a las dinámicas de oferta y demanda.
Estos acuerdos y los organismos multilaterales que arbitran esta interacción internacional, promueven el cultivo de relaciones simbióticas, sin embargo, la distribución inequitativa del poder es una constante que dificulta que las negociaciones sean equilibradas a largo plazo.
Esta carencia de equilibrio o desigualdad de condiciones crea perturbaciones que dirigen las políticas en el sentido contrario, es decir, políticas que promueven la adopción de enfoques proteccionistas. El multilateralismo puede ser considerado como uno de los principales factores de la globalización, las políticas proteccionistas extendidas y generalizadas como desglobalización.
La globalización aumenta los niveles de interdependencia e integración a nivel económico, político y social, es un fenómeno complejo en el que los participantes poderosos tienen capacidad de influenciar e intentan moldear al resto del mundo a su imagen y semejanza.
Los niveles altos de integración e interdependencia disminuyen las probabilidades de conflictos bélicos, en su defecto promueven la creación de valor compartido y la cooperación.
Durante los últimos años se ha percibido cierta presión desglobalizadora o proteccionista; El divorcio de Inglaterra con la Unión Europea, Brexit, movimientos independentistas en España y Francia, política proteccionista en EEUU, tensión y barreras comerciales entre China y EEUU, entre otros. Esta dinámica aumenta los niveles de incertidumbre, efecto que a su vez intensifica la atomización y dispersión de políticas proteccionistas, creando olas o periodos de desglobalización que producen cierta inestabilidad y tensión geopolítica.
Por motivos de pandemia y políticas públicas globales de salud, la interacción comercial a todos los niveles se ha mermado, las reaperturas continúan, el optimismo de una vacuna más temprana de lo normal crece, pero además los lideres mundiales muestran cierta inclinación a la cooperación como método casi seguro para la reactivación económica.
El presidente electo de EE.UU. promete ser mucho más diplomático y abierto a la creación de relaciones y acuerdos multilaterales, a lo que el mandatario Chino ha respondido con mucho optimismo, sugiriendo e invitando a EE.UU. a retomar los acuerdo de la Asociación Transpacífico. La pandemia ha representado una perturbación sin precedentes en la economía, el comercio, la producción y el consumo en todo el mundo, situación perjudicial para cualquier nación.
El horizonte es multilateral; ayer al mediodía, los lideres del G20, anunciaron al mundo en un comunicado oficial, que todos cooperarían para suplir todas las necesidades y retos propios de la producción y distribución de la vacuna, insinuaron modificaciones a la OMC para favorecer la cooperación del comercio internacional.




