A raíz de los últimos resultados desastrosos de la selección Colombia de futbol en las eliminatorias para el mundial de Qatar 2022, ante Uruguay en Barranquilla y en Quito ante Ecuador; han aflorado las críticas sobre la actuación del onceno dirigido por Queiroz y sus integrantes, dada la pasión que genera el equipo en cada una de sus actuaciones.
No vamos a profundizar en la parte futbolística de las dos últimas presentaciones de nuestra selección; ante lo acontecido, es pertinente analizar otros aspectos que por lo general pasan desapercibidos, pero en el fondo son factores determinantes que terminan por minar la esencia de los juegos de conjunto, donde debe primar el rendimiento y resultado colectivo, por encima de los logros individuales, que si bien, son importantes, deben quedar relegados a un segundo plano, en consideración a los objetivos principales a lograr.
Al examinar el accionar de los jugadores observamos un colectivo que dista mucho de ser un equipo, entendiendo como tal, la unidad e identificación de todos los integrantes del mismo que con su accionar y desempeño se orientan al logro de unos propósitos claramente definidos. En ese orden de ideas, señalamos a directivos, cuerpos técnicos, jugadores y auxiliares, quienes deben establecer un feedback interno y con actores externos como los aficionados, patrocinadores, periodistas, entre otros, construyendo un relacionamiento donde cada uno asuma su rol responsablemente.
Para lograr el objetivo principal de asistir al mundial en Qatar 2022, es pertinente asumir una actitud colaborativa, que conduzca al trabajo conjunto donde impere la unidad. Por los resultados adversos en lo futbolístico, podemos deducir que algo fundamental está deteriorado para el funcionamiento del colectivo como equipo: La Confianza.
Encontramos como la confianza y la perdida de ésta, se convierte en un factor importante para el trabajo de los equipos de alto rendimiento, esto lo apreciamos no solo en lo deportivo, también lo vemos a nivel empresarial, tanto en el sector público como privado.
Centrándonos en el aspecto deportivo a nivel de la selección de fútbol participante en las eliminatorias al próximo mundial, encontramos que el factor confianza se percibe de manera diferente de acuerdo al Rol de los actores.
En ese orden de ideas, encontramos a directivos de la Federación, donde estos han venido perdiendo confianza al encontrarse actualmente incursos en investigaciones por la reventa de boletas en las anteriores eliminatorias, además de las pugnas internas, todo ello les resta autoridad para orientar, dirigir y forjar credibilidad ante los demás miembros del equipo, cuando debieran ser generadores de tranquilidad y respeto.
También se aprecia pérdida de confianza individual por parte de los jugadores, lo cual se exterioriza en la inseguridad al actuar, lo cual conduce a cometer errores que en otras circunstancias muy seguramente no serían posibles, generándose recriminaciones mutuas en busca de culpables por no lograr los resultados esperados.
Pérdida de confianza en el sistema, dado que los protagonistas en el terreno de juego, no encuentran identificación entre lo planteado y los logros a conquistar, al sentir que no se potencializan las virtudes o habilidades individuales al servicio del combinado.
La pérdida de confianza también se manifiesta en el relacionamiento con actores externos; afloran las críticas de comentaristas deportivos, dudas en los patrocinadores, murmuraciones y hasta descalificativos por parte de medios de comunicación y redes sociales, donde las burlas aparecen masivamente, generalmente como manifestación de indignación.
La confianza se convierte en un factor determinante en la estructura en los equipos de alto rendimiento, cuyo cultivo impulsa a tener rachas ganadoras, al conjugar sinergias desde el papel que a cada uno de los actores le corresponde, sin distracción de los objetivos claramente definidos y compartidos. Por ello el fracaso sobre lo acontecido hasta ahora (goleadas recibidas), no se puede achacar solo a los jugadores que actúan en la cancha, por el contrario podemos señalar que estamos ante una responsabilidad colectiva, que de no corregirse oportunamente nos llevaría en un futuro cercano a un fracaso que todo el país lamentará.
Cuando cunde el pánico y la incertidumbre se acentúa por los resultados adversos, se incrementa la desconfianza, desarticulando el operar como equipo, situación que de no neutralizarse oportunamente, conducirá a una racha perdedora. Ante esta eventualidad es pertinente actuar con celeridad y sinceridad, donde el dialogo abierto, directo, franco y respetuoso, permita exteriorizar errores, inconformidades, pataletas y demás elementos disociadores y a partir de allí, plantear compromisos, donde la unidad, responsabilidad y disciplina sean conductas a asumir tanto a nivel individual como colectivo.
Puede resultar poco oportuno en medio de tantas circunstancias nacionales y locales como: el Covid 19, la afectación de la ola invernal, el huracán IOTA, el deterioro de la economía, las amenazas y demostración de dominio territorial de grupos al margen de la Ley, traer el tema del onceno nacional, el cual genera opiniones por doquier; sin embargo podemos indicar que la situación de crisis, desconfianza e incertidumbre al no lograr los objetivos trazados que hoy atraviesa la selección de fútbol como equipo, es similar a la que afrontan muchas empresas tanto del sector público como privado y también algunas administraciones de entes territoriales.




