Definitivamente no es sana para ninguna institución de carácter público que quienes las dirigen permanezcan por mucho tiempo en el cargo, pues la experiencia nos muestra que esto es contraproducente, casi siempre se malinterpreta el sentido de pertenencia o se confunde con el apropiamiento de bienes públicos.
Hemos visto a lo largo de muchos años manejar empresas e instituciones del Estado como lucrativos y muy convenientes negocios familiares, esto lo digo por un caso que desde hace días ha llamado poderosamente mi atención y es una turbia pelea por la rectoría de Unibac, la que dejó de ser escuela de Bellas Artes bajo la guía de un director, a tener una rectoría, pasó que se dio para justificar una onerosa alza salarial a quién maneja la Institución la cual hace muchos años, aún antes de la llegada de la actual rectora y aún con el pírrico presupuesto que tenía, sus egresados eran titulados como maestros en las diferentes disciplinas.
Cuando fue constituida como Universidad también cambió su nombre y ahora se llama Universidad de Bellas Artes y Ciencias de Cartagena. ¿Ciencias? pareciera conveniente para dar o legitimar algunas movidas no tan artísticas.
Estas dos décadas han marcado la agonía del arte en la ciudad, pues la cultura resultó ser un negocio muy lucrativo para quienes la ven sólo como eso, pero les da pereza invertir en el talento humano en incentivar a la población en etapa de formación.
Es de verdad triste ver este proceso lleno de tretas, artimañas y montajes, parece sacado de una novela barata donde el villano quiere apropiarse de un tesoro y se vale de cualquier método para lograrlo, la manera agresiva de quienes defienden a quienes tanto mal ha hecho es resultado evidente de la presión que ejercen generando temor.
Se han vuelto tan frecuente las publicaciones y eventos con dirigencia comunal, convocados por veedurías que por años han estado al servicio de quienes hicieron de Unibac una fuente de ingresos.
La mala fe y la urgencia por permanecer atornillada a la rectoría es tan evidente que pasa a ser vulgar, he dicho en varias ocasiones que el desesperado interés en la permanencia parece ser por el temor a lo que pueda descubrir un nuevo rector e indiscutiblemente a perder el manejo de este gran negocio que también es explotado como Club Social de eventos y fuentes de contratos onerosos de innecesarias y muy seguidas restauraciones.
Reto a la junta directiva a una elección pública con un voto cantado y de cara a los estudiantes. Esto sería una real prueba de amor al arte, a la buena fe y a la transparencia en tan cuestionado proceso.




