La moción de censura es un mecanismo de control político que tiene el legislativo y que por esas cosas que sólo pasan en nuestro amado país no ha tenido gran éxito. Este procedimiento lo establece la Constitución para que los congresistas puedan hacer seguimiento a los ministros, en el caso de los municipios o distritos este deberá ser propuesto por la mitad más uno de los miembros del Concejo y se hace respecto a los secretarios del despacho del alcalde, por asuntos relacionados con funciones propias del cargo o por desatención a los requerimientos y citaciones de la Corporación.
Ya teniendo una explicación resumida de lo que es la moción de censura paso hablar del caso del hoy ex secretario de planeación distrital, el arquitecto Guillermo Ávila Barragán. El consejo de Cartagena no ha hecho nada diferente a cumplir con sus funciones, desde mi perspectiva como ciudadana no hay exceso de poder como bien han manifestado los gremios en cabeza de reconocidas familias de la heroica ¿Será por amor a la ciudad? ¿o sería más bien por sus avances en el vencido y trasnochado POT y como este los beneficiaría? este hecho, su afán privatizador, el convenio con FONADE, tan controversial son sólo algunos de los motivos que generaron la moción de censura.
Ávila Barragán, no tiene amor, conocimiento ni sentido de pertenencia por la ciudad ni su patrimonio, pues este señor no es cartagenero y nunca antes de su nombramiento ha vivido aquí. Planeación Distrital es la médula de la Alcaldía, desde ahí sale toda la información requerida para mover el aparato público y administrativo.

Es curioso que el consejo gremial saltara de sus cómodas sillas a defender a Ávila, pero es más curioso con la diferencia que mira cómo maneja Fundación Mamonal toda la Cobertura Educativa del Distrito, cobertura que tiene todo que ver con temas como el tan cuestionado PAE.
Los motivos del Consejo para está casi unánime decisión están plenamente justificados y es claro que esta decisión profundiza aún más la brecha con el alcalde que ya sabemos es un hombre reaccionario, emotivo y hasta un poco irracional; características que lo han llevado a desperdiciar un gran porcentaje de su período de gobierno en peleas, gritos, escándalos y cero ejecuciones, tanto así que del presupuesto se han dejado de invertir 88 mil millones de pesos en medio de tantas necesidades que tiene la ciudad, tal como lo advirtió el Procurador General de la Nación, todo esto sumado al pésimo manejo que se le ha dado al Covid-19.
A lo largo de estos meses he manifestado que si algo debemos reconocer a Dau es que por fin tiene a los concejales haciendo lo que les corresponde, Control Político.
Este 2020 ha sido un año de sanciones, críticas y decisiones, consecuencias todas de años y años de rampante corrupción, pero este periodo no es menos corrupto que ninguno de los anteriores.



