La rapidez porque las vacunas lleguen a tiempo al mercado tiene un precio. Cuando por una necesidad evidente un proceso que dura aproximadamente diez años se reduce a un año, se multiplican también los riesgos de sufrir un sinnúmero de percances en el camino. Uno de estos contratiempos no ha sido otro que el retraso de entrega de la vacuna. En este caso, una tras otra las farmacéuticas han anunciado recientemente que durante algunas semanas no se suministrarán las dosis comprometidas.
Mucho se ha especulado sobre las capacidades de negociación para adquirir de manera rápida la cantidad de vacunas que se han anunciado desde hace algún tiempo. Esto ha sido producto de una necesidad política que tienen algunos sectores para desacreditar el compromiso y responsabilidad con que el Gobierno Nacional viene tratando el asunto.
Colombia ha desarrollado un plan para tener vacunación de manera sostenible y eficiente a lo largo del año 2021. Algunas ciudades adelantan con gran esfuerzo una organización para actuar de manera inmediata. Muchas de las vacunas que se han fabricado requieren de la aplicación de una segunda dosis en un corto tiempo después de haber aplicado la primera.
Es de vital importancia utilizar la experiencia de algunos países que han tenido inconvenientes al aplicar la primera dosis y no tienen ahora la certeza de la segunda.
Afortunadamente y pese a la presión que se ejerce sobre los actores implicados en la gestión y logística, creo que es preciso confiar en que el 20 de febrero, tal como lo anunció el presidente Duque, iniciará la vacunación, pero mejor aun, será sobre la base de tener todas las vacunas para cumplir con el tiempo entre una dosis y otra.
Colombia está en el primer grupo de países que recibirán las vacunas adquiridas a través del COVAX – mecanismo de colaboración para un acceso equitativo a las vacunas contra la COVID-19 y que se ha desarrollado en el marco de la ACT, una innovadora iniciativa de colaboración mundial para acelerar el desarrollo y la producción de pruebas, tratamientos y vacunas contra el virus. En este sentido, el balance inicial de la cantidad de vacunas que llegaran al país está de la siguiente forma:
20 millones de dosis para 10 millones de personas, a través de Covax; 10 millones de dosis para 5 millones de personas con Pfizer; 10 millones de dosis para 5 millones de personas con AstraZeneca; 10 millones de dosis para 5 millones de personas con Moderna; 2 millones de dosis para 1,2 millones de colombianos con Sinovac; 9 millones de dosis para 9 millones de personas con Janssen, siendo esta ultima una sola dosis. Esto nos da a nosotros 35,2 millones de colombianos que estarán vacunados con este Plan.
Mientras que en países de Europa la campaña de vacunación ha sido desde antes de su inicio, a finales de diciembre, una fuente de controversias y decepciones, debido a la lentitud de su arranque, la escasez de vacunas y los problemas burocráticos para organizar las citas, se ha sumado el choque con las farmacéuticas.
En Colombia, el Ministerio de Salud ha puesto en conocimiento el calendario de vacunación con su debido cronograma de dosis que serán distribuidas por mes. A pesar de ello, no podemos perder de vista que siendo uno de las quince naciones en el mundo con mayor número de contagios y el único de este grupo que aún no empieza a vacunar, lo cual le ha costado críticas y duros señalamientos al gobierno, esperamos por el bien de muchos colombianos que el retraso de las entregas de las vacunas que hoy se empieza a sentir en otros países, no cause retrasos en el Plan de Vacunación que se ha establecido inicialmente, ya que a la luz de una necesidad inminente por controlar el avance del mortal virus en una tercera ola de contagios, pueda generar desde ya un nuevo conflicto mundial, por las vacunas.
Algo que me genera preocupación es que una dilación generalizada en la distribución de las vacunas, mirándolo desde el punto de vista inmunológico, termine siendo un lastre en el proceso de control que se adelanta en muchos países si no se puede garantizar a tiempo la segunda dosis, y esto aumente las posibilidades de necesitar poner una tercera, aumentando así el nivel de exigencia sobre los fabricantes.
Sin ser alarmistas, este incidente debe hacernos pensar que el proceso de inmunización llevará mucho tiempo y conviene prever el impacto en nuestro plan de vacunación y en los distintos niveles de la cadena, para evitar que otros problemas compliquen la estrategia.




