Desde muy tempranas horas de este lunes amigos y seguidores del cantante y compositor de música vallenata Jorge Oñate González, se apostaron de lado a lado en la Biblioteca de Valledupar para despedir con una calle de honor y sus canciones, el féretro que lleva los restos mortales del reconocido artista hasta su tierra natal, La Paz, Cesar.
La capital vallenata le dijo adiós entre aplausos, lágrimas y las notas del acordeón de Wilber Mendoza, hijo del siempre recordado acordeonero ‘Colacho’ Mendoza, quien recordó los años gloriosos que vivió Oñate con su padre.
«Vea esto es un hueco bien grande que deja Oñate, como lo dejó Diomedes Díaz y Rafael Orozco, así que toca recordarlo con lo que nos dejó, con música, con su música», dijo Mendoza.
El cortejo fúnebre escoltado por hombres de la Policía y acompañado por familiares, llegó a las 10:00 a.m. a la Paz, Cesar, donde Jorge era muy querido y respetado. Allí era esperado por una multitud de personas que coreaban en calle de honor sus canciones y lo acompañaron hasta la tarima que lleva su nombre ubicada en la plaza central donde se le rinde un merecido homenaje antes de ser llevado al cementerio en horas de la tarde para darle el ultimo adiós al gran defensor del folclor colombiano.



