La pandemia del Coronavirus y la amenaza que constituye para las economías es un tema del día a día, sin embargo, en el caso de nuestro país, hay síntomas de enfermedades mucho mas agresivas y silenciosas que son un atentado a la economía nacional.
Mientras tanto todos nos llevamos las manos a la cabeza en señal de asombro cuando nos percatamos que la moneda europea vale casi $4,500, y que el dólar americano se acerca a los $3,700 pesos por unidad.
La devaluación del peso colombiano se seguirá agudizando, en los países con capitalismos desarrollados, los indicadores del mercado laboral están mostrando mejoras significativas, así como otros indicadores de importancia macroeconómica exhiben una mejora relativa acorde a las estrategias de la política monetaria expansiva y el apoyo gubernamental al sector productivo y a la virtualización de la productividad.
En Colombia los niveles de intervencionismo son altos, los organismos multilaterales hacen sugerencias y toman decisiones sobre nuestro destino, decisiones que no necesariamente son buenas o malas, pero que si pueden en algunas ocasiones estar poco contextualizadas a nuestra realidad socioeconómica.
Una de las sugerencias más famosas es la de diversificar y sofisticar nuestro aparato productivo, en Colombia exportamos poco e importamos mucho, y en nuestro portafolio de exportación, hay pocos productos que además son primarios o tienen un bajo nivel de sofisticación, en otras palabras, exportamos materias primas con muy poco valor agregado, curiosamente, luego compramos productos y/o servicios a un precio elevado que han utilizado como insumo la materia prima que hemos vendido barata.
Parece un truco de magia barato, vendemos café por sacos, nos pagan aproximadamente 1.50 Dólares por libra de café algo así como 5.500 pesos para luego comprarlo 4 veces mas caro, diferencia en el precio que muchas veces es atribuible a procesos de empaque o liofilización entre otros, en el caso de la caficultura, la Federación Nacional de Cafeteros ha dado grandes pasos para que los productos agreguen más valor en casa.
Ahora bien, preocupémonos por el sector energético, la empresas carboníferas y petroleras, se encuentran bajo mucha presión, las energías renovables seguirán ganando terreno, pero además de eso, la cotización del precio de estos recursos naturales ha perdido mucho valor, fenómeno que hace menos atractiva la operación extractiva, a esto hemos de sumarle la complejidad añadida que traerán las regulaciones medioambientales.
Prodeco y otras empresas líderes en el sector ya han manifestado su interés en cesar operaciones en el territorio nacional, lo que nos obligará a buscar alternativas sostenibles, pero en el corto plazo por la poca cultura productiva del país, nos obligará importar más energía a un mayor precio.
El precio de la energía es muy importante, porque este afecta a casi cualquier sector productivo, de cierta forma, comprar más energía del exterior nos hará aun menos competitivos puesto que producir cualquier bien será más costoso.
De una forma u otra, por las dinámicas propias del mercado, el cese de operaciones de la empresa carbonífera es inminente, el precio de las energías fósiles estará fuertemente asociado a las políticas de oferta de la OPEC, sin embargo, a largo plazo este tipo de recurso seguirá siendo rechazado y remplazado rápidamente por fuentes limpias.
Para lograr ser competitivos y agregar valor, el primer paso es solucionar el problema de la energía y seguir logrando paulatinamente, la transición de la energía y combustibles fósiles hacia la limpia, ojalá y logremos dar grandes pasos en este aspecto y evitar los miles de desempleos que nos dejará la salida sorpresiva del país de grandes empresas mineras.



