La servidumbre feudal implica una lealtad inquebrantable con el patrón, a quién se le defenderá a capa y espada en toda circunstancia. Ese contrato medieval persiste en algunos sectores del electorado Colombiano, donde el patrón, llámese como se llame, es alabado y protegido. Hay siervos que justifican su lealtad alegando que sus patrones han velado por sus intereses en palabra y acción.
Lo que debemos recordar es que en nuestra democracia, el patrón lo elegimos nosotros por un periodo definido y por más bueno que sea, cada tanto podemos elegir a uno mejor. Es natural desarrollar cariño por aquellos a los que le damos el puesto y dedican energía de buena fe a causas que nos benefician. Pero la finca es de nosotros. Y los patrones son en realidad nuestros servidores.
Santos se defiende hoy de acusaciones por parte del «Ñoño» Elías. La investigación contra Uribe por manipulación de testigos continúa. Pero las aguas prometen permanecer calmadas para ambos. El Consejo Electoral que investiga a Santos no tiene poder judicial y la Fiscalía a pedido la preclusión del caso Uribe por supuestas violaciones procesales. Una actitud servicial sería poner las manos en el fuego para defender al uno o al otro. Pero la maraña legal es compleja de por sí para los propios jueces.
El escrutinio público es bienvenido pero las pasiones personales se deben dejar de lado: que caiga el que tenga que caer.
De la misma manera, nadie está exento a la crítica. Y nadie está restringido a criticar a sus líderes. En Barranquilla y el Atlántico, los Char capturaron las instituciones con la complicidad de una ciudadanía complacida. Hasta tal punto que se terminaron de creer el cuento que tienen derecho a monopolizar la contratación pública.
Ojo con el 2022 dice Uribe. Yo digo ojo con Cartagena: qué Dau porte una bandera anticorrupción no significa que hay que defender todo lo que haga en su mandato. Al contrario, los seguidores de Dau deben ser los primeros en presionar por acciones concretas en temas de seguridad y educación, cruciales para nuestra ciudad: hay que hacer rendir los 3 años faltantes.
No mimemos a nuestros gobernantes, trabajemos con ellos y presionemos para que trabajen para nosotros. Tampoco malcriemos a nuestros funcionarios públicos, ya de por sí muchos tienen la mala costumbre de hacerse rogar por hacer su trabajo. ¿Dónde está la vocación de servicio? ¿O somos acaso nosotros los siervos?



