El pasado día 8 de Marzo celebramos en el mundo el día internacional de la mujer. Un poco por todo el mundo se organizaron conferencias, debates, manifestaciones culturales, conciertos, manifestaciones que recuerden a la sociedad las brechas existentes y que aún no han sido cerradas y que no nos permiten hablar de la equidad de género tan deseada dentro de la diversidad y riqueza que cada género debería aportar en cada rincón de nuestro planeta. Pero las imágenes y comportamientos vandálicos de los grupos femeninos radicales en Colombia y en otras partes del mundo, dañan, destruyan y ensucian la belleza del concepto y de la lucha feminista a lo largo de la historia. Además este tipo de comportamientos aniquila todo lo que muchas mujeres lograron, hasta con su propia vida, y opacaron negativamente todas las demás manifestaciones hermosas que se organizaron por todo el mundo. Estoy seguro que la gran mayoría de las mujeres están de acuerdo sobre eso, y no se identifican con esos tipos de comportamientos inaceptables. ¿Entonces qué es lo que no es el feminismo?
El feminismo no se trata de imponer la supremacía femenina. De hecho, no existe tal cosa. Este movimiento lo que exige es el reconocimiento de capacidades y derechos que históricamente han sido tradicionalmente para los hombres. El feminismo no es creerse superior a nadie basándose en su género, sino lograr una equidad donde las mujeres no tengan que sufrir simplemente porque la naturaleza las haya dotado con los cromosomas XX.
El feminismo no odia a los hombres. Los hombres pueden ser feministas porque se trata de un tema de humanidad. Todos somos humanos incluso antes de que las normas de la sociedad nos categoricen binariamente y nos den reglas determinadas por el sexo. El feminismo no puede odiar a los hombres porque sabe que, sin importar el género, todos podemos ser miembros valiosos y aportar desde nuestras respectivas trincheras.
El feminismo no es la versión femenina del machismo. Este es otra idea errónea que sigue teniéndose y afecta no solo la reputación del feminismo sino la lucha del movimiento ya que mucha gente no quiere deshacerse de algo negativo para entrar en algo que también pueda ser potencialmente malo.
El feminismo no se identifica con los movimientos femeninos radicales vandálicos. Este tipo de feminismo no se identifica con la mujer culta e inteligente. La versión radical, destructora y vandálica del feminismo es lo que jamás debe representar ningún tipo de género. Todo el peso de la ley debe caer sobre los que, con su intolerancia queman Iglesias, destruyen bienes públicos y privados. Inadmisible los actos de intolerancia y vandalismo contra la Iglesia y algunos monumentos históricos perpetuados por esos grupos radicales.
El feminismo no quiere demoler la meritocracia a favor de las mujeres. Es decir, si una mujer quiere optar a un cargo en alguna empresa y está compitiendo contra un hombre, la situación ideal sería que se eligiera a quien está mejor capacitado para el cargo. En caso de que el hombre esté mejor preparado que la mujer para ocupar el cargo, pues debería ser de él por meritocracia y no de su contraparte femenina solo por el hecho de ser mujer. Equidad es la palabra clave.
El feminismo no necesita exhibir pechos o cuerpos desnudos para revindicar sus derechos. Ese tipo de comportamientos exhibicionistas representan falta de respeto, burla y maltrato hacia el cuerpo y la femineidad. Las mujeres radicales les gusta exhibirse desnudándose y gritando aranceles soeces, repletas de odio y resentimiento social. Diversamente, las feministas de verdad ponen en evidencia su inteligencia, sus cualidades y su capacidad de dialogo destapando únicamente sus potencialidades intelectuales, sus cualidades humanas, su capacidad de reivindicar derechos con su trabajo y tolerancia. Todo lo que es contario a eso es una idiotez y enfermizo.



