El discurso más frecuente nos conecta con responsabilizar de nuestra realidad a los demás, la ley del espejo del reconocido experto en coaching japonés Yoshinori Noguchi, que propone esta ley para entender como lo que sucede a nuestro alrededor es un reflejo de nuestro interior.
La ley afirma: “El mundo exterior actúa como un espejo, reflejando tanto nuestra luz como nuestra sombra, siendo un retrato de nuestro mundo interior”. Esta ley sirve principalmente como una herramienta de autoconocimiento a través de la auto observación y la relación con el mundo exterior.
Quiero invitarlos a descubrir el reflejo de su experiencia en cada uno de los espejos, uno de los principales mecanismos para detectar la ley del espejo en nuestro día a día es la similitud. Esta sugiere que nosotros mismos reaccionamos de manera abrupta cuando observamos algunos rasgos negativos en otras personas y que nosotros mismos poseemos. Estas personas ‘reflejan’ un lado que nosotros mismos tenemos pero consideramos oscuro o poco agradable, nuestro inconsciente reacciona rechazando un acto o una persona como mecanismo de defensa personal. Sin embargo, la similitud nos muestra una manera en la que un espejo puede ayudarnos a ver aquellas cosas que consideramos defectos, aceptarlas y poder transfórmalas. Pero dicha transformación es mas en nosotros, que los otros que reflejan ese interior que no nos gusta.
Y que pasa si lo que encontramos es nuestro Opuesto, esta forma funciona justamente de manera opuesta a la anterior. Noguchi sugiere que en muchos casos tenemos determinados conceptos, principalmente en nuestra identidad, tan arraigados dentro de nosotros mismos (soy educado, soy tolerante, soy amable…) que el hecho de vernos expuestos a personas o circunstancias que reflejen lo contrario nos alterará de manera desmedida.
Esto sucede como mecanismo inconsciente de refuerzo de la propia identidad, es una manera en la que nosotros mismos nos recordamos lo que somos y a lo que no nos queremos parecer.
La ley del espejo nos muestra también que en determinadas circunstancias reaccionamos de manera desproporcionada con personas que nos reflejan como nosotros mismos nos estamos comportando con otras personas. A través del enfado o de reaccionar ante estos hechos nuestro inconsciente nos ‘protege’ de que recordar que no estamos actuando de la mejor manera posible con otras personas. Y paradójicamente ese espejo nos muestra algo que habita en nosotros y que ese reflejo vino ayudarnos a descubrir.
El último método para ser consciente de la ley del espejo es mediante la idealización. Este caso suele ser el más común y consiste principalmente en ‘contaminar’ con nuestras expectativas internas las relaciones con los demás. Es decir, nos enfada y entristece cuando una persona externa se comporta de una manera que nosotros mismos creíamos imposible, de esa manera esta persona nos hace de ‘espejo’ mostrando nuestra decepción con que las cosas sean como nos gustaría a nosotros que fuesen. La idealización sirve para darnos cuenta de cómo percibimos las relaciones con los demás basadas en lo que queremos que sean en vez de aceptar como son realmente.
Si lograste identificarte en uno o todos los espejos descritos podrás iniciar a través de esta ley, el camino a perdonarte muchos aspectos personales de los que quizás no eras ni consciente y empezar a cambiar el sufrimiento por la paz interior y una vida llena de bienestar emocional.



