Recordando por estas fechas mi época de estudiante en la Universidad de Antioquia, vienen a mi memoria con absoluta claridad, las posturas proselitistas de una gran manotada de docentes, esos que deberían velar por la libertad de pensamiento, consagrados a exponer su punto ante mentes en formación, mentes que luego basarán su criterio con lo primero que han depositado en ellas. Y tengo que decirlo, en muchas ocasiones sentí militancia partidista en mis profesores. Hoy con algo de distancia en el tiempo y en el espacio, y sin pararme en ninguna postura creo que los maestros que siguen en la academia, y que se sienten tentados a sembrar conceptos políticos en sus alumnos, deben contenerse, no es justo para ninguna sociedad que las mentes en formación sean sometidas a ningún concepto, y menos político o religioso, los jóvenes deben tener la misma libertad que ellos tuvieron para formar sus ideas.
Y sí, es reprochable, que en pleno siglo XXI sigamos permitiendo que se pongan en la mente de quienes están en proceso de formación, conceptos, ideas, amores, e inclusive odios, a partir de las vivencias de otro. Espero que esta reflexión la lean muchos jóvenes, esos que viven escuchando que los medios de comunicación están comprados, que los gobiernos son tal y cual, que este es asesino y que el otro es tal cosa, ustedes no se dejen meter ideas, la única manera de construirnos una imagen de alguien es mirándolo a los ojos. Recuerden que el “reality show” más próximo, es la academia, donde todos creen tener la razón, y más si están sentados en el estrado. DUDEN DE TODO.
Conviene no olvidar esto: para la Ilustración, el progreso es esencialmente humano. Pero hoy en día ya no se piensa así, ahora la idea de progreso se reduce a la del progreso técnico, ya sea en los campos de la medicina, las artes domésticas, el universo high-tech, y a veces también a la del progreso político (en lo sucesivo siempre entendido como extensión de la democracia de tipo electoral).
Desde el punto de vista político, hace menos de medio siglo, se le llamaba “campo del progreso” a los totalitarismos comunistas. Pocas palabras han sido tan envilecidas como la de “progreso”. A finales de 2008 la elección de Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos de América fue presentada al planeta entero como un progreso (político, por supuesto), como un maravilloso paso hacia adelante por la razón principal de que el elegido no era de piel blanca, confirmando involuntariamente el propósito de Nietzche: “La gran política hace de la filosofía la reina de todas las demás cuestiones”. Tomado del libro Egobody… La fábrica del hombre nuevo, de Robert Redeker.
Sumemos a lo anterior que los discursos de la era industrial, que pretendían que viéramos a los empresarios como esclavizadores, no tienen vigencia. Es que ya ni el Estado ejerce ese rol, en la humanidad estamos en lo que equivale a los tres años en un niño, (mío, mío, mío) el ego por delante, lo confirman los estudios, lo jóvenes quieres ser Youtubers, Inlfuencers, Gamers, Presentadores, tener fama a nombre propio a como de lugar. Considero por ello que el mensaje de los queridos docentes hacia los jóvenes, no se les puede ir en direccionamientos políticos o de personajes políticos, lo que deben es, estar orientando a los jóvenes hacia las responsabilidades que tenemos como individuos en la construcción de una sociedad empática y respetuosa, basta ya de tanta palabrería, nos llegó la hora de actualizar el discurso, y sobretodo de ser ejemplo con las acciones. No podemos olvidar que todo es temporal, y que al final lo importante es el ahora, en doscientos cincuenta mil millones de años nada existirá, así que valoremos el presente y seamos ecuánimes. Vivamos la vida sin odios y sin sembrarlos, tratemos de hacer lo que nos haga felices, dejemos de estar mirando lo que hace aquel que consideramos enemigo, que se nos va la vida en eso, y de una u otra forma es consagrarnos a él. Espero que este llamado sirva para que quienes me lean, busquen su propio horizonte.



