Hace unos días la actriz y presentadora de televisión Margarita Rosa de Francisco respondió a una tuitera diciendo “afortunadamente no creo en su dios inmundo”. Esta respuesta vino en la secuencia de un tuit de Consuelo Vélez que afirmaba lo siguiente “Matador y Margarita Rosa igualitos con la cabeza destrozada por la droga, sin valores, blasfemos están poseídos por el demonio, por eso este mundo está como está aunque no crean hay un Dios que les cobrará factura”.
Es muy lamentable y “inmundo” que el debate político en nuestro país haya caído tan bajo y con expresiones que, en ambos casos, demuestran la inexistente cordura por sesgos políticos e ideológicos, replicados inmundamente en las páginas sociales de tantos ciudadanos. En ambas expresiones se manifiesta la violencia verbal de los extremos ideológicos que tienen dividido nuestro amado país.
El diablo existe y está muy activo en el mundo de hoy, quizá uno de sus engaños es que pongamos en duda su existencia, y por ende la existencia de Dios. El Papa Francisco afirma: “Algunos dicen: No, Satanás no existe, pero Satanás existe, es el seductor”, ha detallado el pontífice en un programa televisivo, presentando la figura diabólica como tentador y seductor para obrar en desobediencia a Dios. Pero sería injusto afirmar que el cristianismo ha hecho de Satanás el argumento preferido de su predicación, olvidándose del señorío universal de Cristo y transformando la Buena Nueva del Señor resucitado en un mensaje de terror.
Lo que aquí sucede es la “guerra inmunda” del discurso político e ideológico de la bipolarización y el modo de reaccionar de cada bando que representan los extremismos que Colombia jamás podrá optar y desear, porque dividen, crean odio, están sesgados de radicalismos violentos y las reacciones no pasan de los insultos, de la falta de respeto y ausencia de cordura.
Seguramente que la señora Margarita, muy inteligentemente, y sin colocar en causa su creencias o no creencias, se dio cuenta que su inmunda afirmación fue ofensiva, fuera de tono, insultante y como se dice por ahí, metió la pata. Ante la hecatombe de reacciones ha intentado remediar, aunque todos sabemos sus expresiones representan el modo de pensar de la ideología que democráticamente defiende.
Por otra parte, la señora Consuelo Vélez, también se equivocó. El cristianismo no insulta, no humilla, no maltrata verbalmente las personas como lo hizo esta “devota” señora. El mensaje de Jesús nos induce a la misericordia, al amor al prójimo, a la tolerancia, a la justicia y a la paz, aun cuando los demás piensen diferente ya actúen contrario a los valores del Evangelio. La Señora Consuelo se refirió de un modo inmundo al Señor Matador y a la Señora Margarita insultándolos llamándolos drogadictos, endemoniados, blasfemos y, muy atrevidamente, ya los condenó al suplicio eterno, sustituyéndose al Juez Supremo. Estoy seguro que también se habrá dado cuenta que sus expresiones no salieron de la boca y corazón de Dios, y que el demonio utilizó su tuit para atizar el infierno en las redes sociales.
En ambos casos ganó el inmundo demonio pues ambas protagonistas se dejaron seducir por él, utilizando sus mentes, sus tuits y alimentándose de la soberbia de ambas.
La señora Margarita y la señora Consuelo, son la imagen de la actual intolerancia y de la inmunda guerra ideológica y virtual desarrollada por los dos extremos políticos antagónicos y que tienen bipolarizado nuestro país, para lograr sus objetivos en vista de las elecciones del año 2022. Lo más curioso y lamentables es que más de media Colombia está metida en esta inmundicia, basta ver las páginas sociales como se llenan de inmundos mensajes, memes y tuits cuando se trata de defender un bando o insultar al contradictor. Si estas son las estrategias para la discusión política en vista de las presidenciales, pues que Dios nos ayude para que los verdaderos demonios no tomen riendas de nuestro amado país. Necesitamos de un buen exorcista.



