En Colombia las exportaciones de bienes primarios siguen siendo predominante, al tiempo que importa manufacturas, un patrón comercial que poco estimula el crecimiento y progreso económico del país, a pesar que sabemos que este camino no ha servido seguimos escuchando discursos y propuestas políticas en donde dan a entender que, con una reforma agraria, aumentaríamos la participación en los mercados internacionales, el café, banano e incluso el aguacate han abanderado apasionados postulados, entendible en parte pues entre los años 1990 y 2013 las exportaciones de productos agrícolas un crecimiento del 300%.
En la Cadena de Valor Global, estamos aportando con la exportación de bienes que son insumos de bienes más avanzados, mientras los índices de importación para la producción de bienes avanzados son bastante bajos, lo que refleja la baja inserción de nuestra economía en los mercados internacionales. Se podría afirmar que el conseguir nuevos mercados para nuestros productos, sin haber dado el salto a la tecnificación y transformación de valor simplemente nos sirvió para mejorar algunos indicadores, pero no para producir riqueza y cerrar las brechas económicas.
Hace más de 100 años los países visionaron el desarrollo logrando pasar de la agricultura a la manufactura, hoy la realidad es que vienen en auge otros sectores que claramente están cambiando las reglas de juego global, se habla de una nueva revolución o siglo del conocimiento, para hacer énfasis en esta fase en la que han entrado los mercados, donde prima precisamente la creatividad y la producción intelectual para la creación de nuevos productos, al tiempo de fortalecer los procesos educativos de cara a estas nuevas realidades.
La inversión en investigación y desarrollo que termina siendo determinante en la innovación, el crecimiento y las ventajas competitivas, en los últimos años en Colombia esta ha sido diez veces menor a la de los países miembros de la OCDE que está en 2,40% del PIB y siete veces menor al del resto de países cuyo promedio es del 1.72% del Producto Interno Bruto. Mientras en países como EEUU a través de los Institutos Nacionales de Salud invierten cerca de 400 mil millones de dólares anuales en investigación y desarrollo de nuevos productos, solo entre 2010 y 2016 han logrado el desarrollo de 210 nuevos medicamentos aprobados por la FDA.
Como vemos uno de los retos a afrontar si deseamos estar inmersos en esta nueva era, es mejorar la calidad educativa, lastimosamente nos hemos quedado atrás, nuestros jóvenes vienen mostrando bajos resultados en las pruebas PISA, en comprensión lectora el 45.2% alcanzan el nivel 1 que es el más bajo, lo que quiere decir que solo entienden algunas palabras o escasas frases de las lecturas que emprenden.
Otro indicador que prende las alarmas es el número de días escolares, descontando días festivos, huelgas y vacaciones no llegan a los 130 en colegios públicos, mientras algunos privados alcanzan los 160 días, en Japón cuentan con 243, Corea del Sur 220, Israel 216, Holanda y Tailandia 200 y EEUU 180 días. Agrava aún más el tema el que muchos colegios no cuenten con servicios de agua potable o posean infraestructura inadecuada para dar las clases, en muchos casos un docente debe dar clase a más de 40 alumnos, o cuando las cifras estiman que de cada 100 jóvenes solo 52 acceden a educación superior o cuando nos informan que el Índice sintético de calidad es del 5,94% lo que refleja que falta mucho por hacer para mejorar nuestra calidad y capacidad educativa.
En el QS World University Rankings by Subject 2021, doce programas universitarios del país lograron ingresar al Top 100, seis de ellos de la Universidad de los Andes, 4 de la Universidad Nacional, dos de la Universidad del Externado y el programa de Ingeniería de petróleos de la Universidad Industrial de Santander, siendo este el mejor rankeado ocupando el puesto 42, seguido de cerca por el mismo programa impartido en la de los Andes y en la Nacional; aun cuando esto es positivo si refleja que son pocos los programas dedicados a temas científicos y tecnológicos, que puedan aportar e incidir en la producción de nuevos productos. El listado de programas de Ingeniería y Tecnología viene liderado por el Massachusett Institute of Technology (MIT), Stanford University y University of Cambrige. Quizás esto deba llamarnos a una seria reflexión en el país, que tipo de carreras deberían ser priorizadas de acuerdo los requerimientos que se necesita de acuerdo a las demandas internacionales, hay que fomentar en los jóvenes la curiosidad por la ciencia y la ingeniería.
Todo lo anteriormente descrito, aunado a la escasa seguridad jurídica para garantizar patentes y derechos de autor, el exceso de tramitología que termina afectando los procesos creación de empresas y el escaso capital de riesgo para la financiación de investigación y emprendimiento, termina llevándonos nuevamente a rezagos.
El Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz ha manifestado que la educación, la ciencia y la tecnología son la clave del desarrollo económico en un mundo cada vez más competitivo, en el que los países disputan ferozmente un mercado que está pasando de la manufactura a economía de servicios, llamando a que se preparen en tener los conocimientos y habilidades para lograr competir en el mercado global.
Ante la actual crisis la CEPAL ha identificado seis motores para dinamizar la economía: matriz energética: descarbonizando y pasando a energías limpias se podrían generar siete millones de empleos; electromovilidad urbana: descarbonizar el sector transporte generaría 4 millones de nuevos empleos en actividades de operación y mantenimiento de vehículos pesados, y 1,5 millones en la industria de vehículos livianos; industria manufacturera de la salud: la llegada del Covid-19 ha demostrado la importancia de este sector, tanto en la producción de vacunas, como en el desarrollo de nuevos medicamentos, equipos y dispositivos médicos y la industria vinculada a la investigación; bioeconomía: agrega valor a los recursos biológicos de manera sustentable (agricultura, agroindustria, productos biotecnológicos vinculados a la salud, métodos diagnósticos o tratamientos) economía circular: reutilizar y reciclar, crear valor a partir de lo que se desecha; y revolución digital: en Europa y EEUU un 40% de las personas trabajan desde su hogar, en América Latina (AL) solo el 21.3%; el 70% de las empresas de los países miembros a la OCDE utilizan el internet en su cadena de valor, en nuestra región solo el 37%; la mitad de nuestros niños viven en hogares que no poseen conexión a internet, dura realidad que estamos afrontando entregando simcard con datos para que logren asistir a clases virtuales.
No podemos seguir quedándonos en el pasado definidamente debemos mirar hacia el futuro la economía del conocimiento es la nueva realidad, la afrontamos o volvemos a verla pasar.



