Es mucho lo que hoy día se habla de sistemas de gobierno o de sistemas socioeconómicos de izquierda o de derecha, parece que somos expertos, eruditos en este tema como en muchos otros, pero hablemos del tema en el que hoy somos expertos y que por alguna extraña razón no diferenciamos uno del otro; ¿A qué se debe esto? puede ser a que la mayoría somos tibios o de Centro, como dicen cuando somos temerosos, reacios a una posición radical, frontal, firme; lo anterior se debe a que en un lado nos venden una estrategia de marketing de izquierda (socialismo) y del otro lado la economía de mercado.
Ambos lados utilizan su poder para obtener privilegios, la derecha utiliza el poder de su dinero y la izquierda lo hace controlando la economía del Estado que ellos mismos manejan; a la izquierda le interesa que el Estado tenga cada vez más poder económico pues de esta manera se ejerce un mayor control, mientras que la derecha afirma que en nuestro sistema “capitalista” no es necesaria la intervención del Estado para evitar que se consigan las anomalías que nuestro sistema “capitalista” produce, mientras que la izquierda sostiene que el capitalismo no es necesario porque su sistema es más justo.
En medio de esta estéril y desgastada discusión, surge un Centro en el que muchos se han colado y no sólo mamertos de izquierda, también mamertos de derecha tan radical, tan recalcitrante que han encontrado un espacio bastante cómodo.
¿Pero qué es el Centro y qué propone? Es una intersección entre los dos bandos, algo así como un equilibrio que busca sacar las partes más positivas de ambos extremos; aunque hay quienes afirman que esta posición es un mito pues para los extremos los intermedios no existen, son utopías y son estás las coincidencias paradójicas que marcan entre ellos una distancia. Los extremos a esta altura podrían catalogarse como momias, casi como el Centro muchas veces es tildado de cobarde o carente de principios.
Aunque en Colombia los extremos están claros y fortalecidos, el surgimiento de un fornido Centro es cada vez más notable, nuestra historia nos refiere una supremacía de la derecha, que como consecuencia sólo ha traído violencia, desigualdad, corrupción, guerra y con ellas todas las consecuencias que se pueden acarrear, por su parte la izquierda siempre en pie de lucha ha representado en su manifestación extrema de décadas de violencia e ideales desvanecidos por su repudiable concubinato con el narcotráfico y la ilegalidad, un significativo grupo de líderes honestos que luchan por mantener o salvar lo que aún queda de la honra y dignidad de este país.
Aunque no todos los planteamientos fuera de la rancia y equivocada derecha de este país son socialistas, solo el hecho de pensar distinto es causal de estigma y aunque estos planteamientos son implementados con mucho éxito en países con gran desarrollo social, tecnológico, económico y político muy por encima de nuestro gran paraíso capitalista, el mismo que hoy está a las puertas de ser declarado en estado de conmoción, igual que hace 72 años, la situación es consecuencia de largos períodos de corrupción que tienen como resultado hambre e inconformidad progresiva y transgeneracional.
Hoy no quiero una marca de derecha o izquierda, prefiero la sensatez de un Centro equilibrado que conjugue lo positivo de cada lado.



