El cambio que experimenta actualmente la sociedad con los avances tecnológicos y la información inmediata, ha puesto sobre la mesa la importancia del papel de la educación en la formación de ciudadanos y futuros profesionales del país. La necesidad de un liderazgo dentro de la sala de clases, que impulse a los niños a un nivel de autonomía más elevado, de promover el trabajo colaborativo y sobretodo estimular la creatividad, los cuales desarrollaran de manera integra a la persona.
Ser maestro más que una profesión es una pasión. Comporta una vocación de servicio de total desprendimiento, que se dice alcanza su máxima expresión cuando un pupilo supera a su tutor. La labor docente es una de las más importantes profesiones que existen pero a su vez una de las menos valoradas por la sociedad, la importancia de tener buenos profesores para garantizar la calidad del sistema educativo depende, en gran parte, de quien opta por una carrera docente.
Transmitir conocimientos, desarrollar habilidades, compartir experiencias; enseñar a niños, adolescentes y jóvenes a leer, escribir, sumar, restar, multiplicar, dividir, física, química, literatura, historia, religión, etc, es parte de la vida diaria de un profesor. Todos esos años de formación, de arduo trabajo que se transforma en experiencia, trascienden cuando se imparte conocimiento en el aula, dándole ese estilo especial e irrepetible que cada docente tiene.
Lo anterior es de gran valor, de gran reconocimiento, pero una verdadera vocación es cuando el maestro va más allá de eso y logra ser ejemplo para sus alumnos, no sólo siendo un profesor que enseña, sino un maestro del cual se aprende. Una guía, una persona que escucha, que entiende, que sabe detectar alguna problemática y que otorga un buen consejo a tiempo, que fomenta y practica valores universales que promuevan una sociedad justa, unida, pacífica.
Así es cuando el maestro se convierte en un ser entrañable e inolvidable. Aquel que merece toda nuestra admiración por jugar un papel fundamental en nuestras vidas y en las vidas de nuestros hijos. Una persona que sabe de responsabilidad, de entrega, de profesionalismo, pero sobre todo, de amor y respeto por el ser humano. Una persona que se preocupa y ocupa en los demás.
Es por ello que deseo aprovechar este espacio, para reconocer y aplaudir la loable tarea de nuestros maestros, por su pasión en la enseñanza, porque su trabajo es generador de ideas y porque su amor por su profesión impacta para bien. Su labor siempre dejará una huella imborrable. Hoy más que nunca, nuestro mundo requiere de estos maestros, pilares para la educación y quienes a través de su exigencia, comprensión, regaños, supervisión, compromiso, entrega y paciencia, hacen del proceso enseñanza toda una hermosa aventura. Feliz y bendecido día Maestros y Maestras.



