Las plataformas virtuales y las paginas sociales se transformaron en una herramienta de suma importancia para informar, conocer, transmitir acontecimientos de la vida privada y de la sociedad, noticias en tiempo real, para denunciar las injusticias y violaciones de derechos humanos, para debatir, para felicitar logros alcanzados, para orar, para aprender, conocer otros mundos y culturas y compartir esos momentos especiales de nuestras vidas, como también aquellos dolorosos que nos rompen el corazón.
Pero también han sido espacio de guerra, de insulto, de indecorosas peleas ideológicas, dominadas más por las pasiones que por la razón, multiplicando mentiras con las famosas fake news, que han llevado a extremos de amenazar, asesinar y destruir sin que nadie sea condenado protegido por el derecho constitucional a la libertad de expresión. El mundo político, inclusive, para atacarse mutuamente, desde las llamadas “bodegas”, han fabricado estrategias para destruir a todos los que se atraviesan a sus ideales ideológicos.
Últimamente en Colombia esta estrategia ha sido utilizada y ha generado actos de violencia extrema y vandalismo descontrolado. Pongo como ejemplo dos casos: en un vídeo de una tanqueta haciendo retro, se ve un joven queriendo sentarse en la parte delantera y que accidentalmente se cayó, inmediatamente manipularon el vídeo haciendo creer a la opinión pública que el joven había sido atropellado por la Policía cuando el vídeo se ve claramente que no fue así, pero el daño ya estaba hecho y se generó una cantidad de reacciones violentas que se multiplicaron por la parcialidad de las imágenes difundidas. El segundo caso, la niña que denunció haber sido violada por agentes de la autoridad y que al final se retrató.
Las fake news aplican el fenómeno llamado posverdad. Según la definición que nos facilita el diccionario de la Real Academia Española, posverdad es la distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales.
Las consecuencias que puede provocar la difusión de las fake news cuando no tomamos conciencia de este fenómeno devastador, afectan de forma intensiva a la integridad democrática de los países ayudando en el crecimiento de hostilidad y odio hacia ciertos colectivos, personas e instituciones de la sociedad.
Cada vez adquiere más relevancia la frase de Charles Spurgeon “una mentira puede haber recorrido la mitad del mundo mientras la verdad está poniéndose los zapatos”. Los expertos creadores de fake news combinan la manipulación, a base de contar medias verdades o apostar por mentiras estratégicas, con una fuerte dosis de emoción. Esto se debe a la facilidad e inmediatez que nos ofrecen las redes sociales y que son potencializadas por las personas del común que caen desprevenidamente en falsas publicaciones multiplicándolas sin verificar su veracidad, muchas veces con una intencionalidad malévola de hacerle daño a personas e instituciones. Por favor Prudencia, mucha prudencia.



