Es necesario que un docente universitario incluya en su práctica investigación propia, de otra manera estará supeditado a repetir lo que otros desarrollaron y tendrá dificultad de atender la formación que hoy se pretende. Además, estará sujeto a una alta probabilidad de descontextualización, en razón a que el proceso de enseñanza aprendizaje puede alejarse de la noción de realidad actualizada.
La investigación puede ser: básica, aplicada, explorativa, descriptiva, correlacional, explicativa, experimental, no experimental; entre todas ellas como factor común media la creatividad para producir novedosos aportes. Por ejemplo, el aula misma es en sí es un laboratorio en donde con una buena dosis de imaginación con seguridad hallará y desarrollará ideas e iniciativas constructivas, siempre y cuando no se imponga el conformismo rutinario como modelo de trabajo o el principio de saber absoluto en su campo.
Como parte importante del proceso de crecimiento investigativo y del docente mismo, se debe tener la disciplina de escribir lo que se investiga y que sistemáticamente ha sido objeto de estudio, para tener la posibilidad de contrastar lo propio y resolver lo pertinente. La enseñanza que vincule la producción del docente, además de transmitir la cultura de la investigación permite avanzar en la solución de problemas propios y formará mejores profesionales.
Investigar no es un privilegio es una necesidad, no es excluyente y no está definida exclusivamente para una determinada área, persona, carrera o programa académico, se puede y se debe realizar en todas las disciplinas que se imparten. Ningún tema está vedado para la ciencia ni para investigación.
La mediación educativa, como campo pedagógico, es uno de los escenarios en donde la creatividad investigativa juega un importante rol, por ejemplo, puede abordarse con el diseño, creación y operación de sistemas simples o complejos, relacionados con la disciplina que se oferta y que como conjunto de circunstancias permitan comprender y resolver adecuadamente los problemas.
Por su parte, el trabajo en equipo debe caracterizar al investigador, debe ser vinculante en su trabajo y no dejar de lado a colegas ni a alumnos, tampoco a otras instituciones. Propone, participa y dirige en pos de soluciones como meta de su papel académico. Su interés, por excelencia, se debe centrar en el desarrollo intelectual dentro de una dimensión ética y de valoración humana de gran respeto.
Sin duda, un buen docente universitario, como lo son muchos, a través del ejercicio investigativo logra una amplia validación crítica de los contenidos que trabaja, enriqueciéndolos con sus valiosos y propios aportes constructivos. Así mismo, sus trabajos gozaran de reconocimiento por parte de pares calificados, de la comunidad académica y de la sociedad en general.
No se debe olvidar que el mundo de hoy se caracteriza por una rápida evolución de los contenidos y conceptos que nacen de los aportes de la ciencia, y que existe la obligación académica de conectarse sistemáticamente a través de la investigación, para que la práctica docente adquiera la verdadera y necesaria dimensión que se necesita. En este sentido, hoy más que nunca, si deseamos que nuestros jóvenes tengan mejores opciones, se requieren docentes investigadores comprometidos con el devenir del conocimiento.



