La historia de las civilizaciones se encuentra fuertemente ligada a los ríos, hace un poco más de 10 mil años el hombre se estableció junto a ellos. De la recolección y la caza paso a la siembra de los principales alimentos, siendo las fuentes de agua determinantes para sus desarrollos. Algunas incluso llegaron a ser culturas hidráulicas capaces de moldear la fisionomía de los terrenos para conducir el agua para consumo y riego, así como para evitar inundaciones en sus cultivos y poblaciones.
Sin lugar a dudas existe un vínculo emocional entre el hombre y el rio, que ha llenado de inspiración a poetas, escritores, cantantes y hasta engalanado historias asombrosas con personajes míticos evocando miedos y temores ante la inclemencia de sus fuerzas.
Los ríos son fuente de riqueza, no solo como recurso y fuente de vida, lo son como muestra espiritual al ser considerado como sagrados por muchas comunidades, también por ser estructurantes en la dinámica comercial, de conectividad y desarrollo en los territorios.
En Colombia el río Magdalena cruza el país a lo largo de 1.600 km, impactando veintidós departamentos y 725 municipios correspondientes al 85% de las zonas pobladas de Colombia (gracias a sus 30 principales afluentes); junto al río Cauca conforma una cuenca hidrográfica de 272.000 km2 correspondiente al 24% de la superficie continental del país, conformada por humedales, ciénagas y lagunas costeras. Es a su vez uno de los ríos mas caudalosos del mundo, contando con una producción de 29,6 lts/seg/k2 de agua y de 661 Ton/km2 de sedimentos la más alta de todos los ríos del mundo.
El Río Grande representa la columna vertebral del desarrollo económico, cultural y social no solo de las poblaciones ribereñas, pues igualmente impactó de manera indirecta a todo el país, el comercio internacional se valió de este importante medio de comunicación para el movimiento de carga, desde la capital del país hacia los principales puertos en el Caribe Colombiano.
A mediados del siglo XIX viajar entre Barranquilla y Honda tomaba entre 40 a 60 días, e incluso podía tardar mucho más, sin contar el riesgo que implicaba por lo que era tradición recurrir a la confesión y escribir los testamentos, algo que no era nuevo pues según los cronistas ya en 1501 el conquistador Rodrigo de Bastidas se propuso recorrerlo desde Bocas de Ceniza, empresa que fracasó por el caudal agreste que presentaba.
En 1825 Francisco de Paula de Santander le otorgó concesión a Juan Bernardo Elbers para emprender viajes en embarcaciones a vapor emulando el celebre recorrido realizado unos años antes por el río Mississippi; empezó así con tres embarcaciones Fidelidad, Gran Bolívar y General Santander el transporte fluvial en Colombia.
Sin embargo, rápidamente los bajos calados obligaron al retiro temprano de las embarcaciones hacia 1828, aunado a las dificultades que encontró el empresario Elbers en su apuesta por el transporte fluvial: el escaso conocimiento en la población sobre el oficio mecánico y de actividades navales y por supuesto la ausencia de combustible en las poblaciones ribereñas. A pesar de esto unos años más tarde hacia 1841 aparece la Compañía Anglo-Andina con su barco a vapor “Unión” a la que se sumaron varias empresas, lo que permitió dinamizar el transporte en embarcaciones de bajo calado.
hacia 1908 estas compañías venían presentando problemas económicos, por ello el presidente Reyes bajo el Memorando de Apulo exhortaba a las empresas navieras a organizarse bajo una sola administración, es así como aparece la Empresa Gieseken que posteriormente se convertiría en la Colombian Reailway and Navigation Company LTDA.
La multimodalidad, y la transferencia de carga entre el sistema férreo, los barcos a vapor y marítimos, dinámica portuaria que permitió a algunos territorios avanzar y consolidarse como los principales centros urbanos, la importancia de lograr establecer centros logísticos para el intercambio de bienes y servicios incremento los indicadores de competitividad y estableció la búsqueda de nuevas estrategias para acceder al comercio internacional.
Las altas sedimentación, el incremento de las escorrentías, aunado a los grandes cambios ambientales, en especial a la deforestación producto de la expansión minera, agrícola y ganadera y por supuesto al crecimiento poblacional de las principales urbes, llevó a la transformación y modernización, aunque lenta de los sistemas de transporte fluvial los cuales pueden llegar a transportar 7.200 toneladas, mientras en tren se puede llegar a transportar 720 y en un tractocamión solo 40, este ultimo termino siendo el principal medio de transporte utilizado en el país, ante el auge de las carreteras y la hasta ahora incapacidad de recuperación de los sectores neurálgicos del río y el poco apoyo al cierre financiero de los proyectos de construcción y operación de líneas férreas.
Cabe destacar que por este río se concentra cerca del 80% de la carga fluvial (2millones de Ton/año) y 600.000 pasajeros. De la carga actual cerca del 68% corresponde a hidrocarburos, cobrando importancia el movimiento de carbones debido a los menores costos de operación (ton/km).
Para la recuperación de la navegabilidad en 2015 se adjudicaron recursos por el orden de los 2 billones de pesos, sin embargo, estos al parecer quedaron sepultados en los sedimentos del río; en las últimas semanas el gobierno nacional, ha anunciado la estructuración de una nueva APP del Río Magdalena, para desarrollar las obras de encauzamiento, dragado, señalización y monitoreo, para que el rio sea una verdadera hidrovía. Esta recuperación permitirá también que los proyectos portuarios y férreos aplazados desde hace años logren implementarse.
Sin embargo, la visión de país construida desde las frías oficinas del gobierno central, ha dificultado que desde las regiones se impulsen estos proyectos estratégicos, que muy seguramente derivarían en ese desarrollo que parece esquivo desde mediados del siglo pasado, en el que unas cuantas territorialidades lograron insertarse en el flujo económico internacional, y al que se suma el celo por el manejo de la carga de los actuales operadores del sistema. Urge cambiar la estrategia y darle paso al tan cacareado país de regiones.



