La semana pasada con el tema de los falsos positivos y las declaraciones del ex presidente de Colombia, Juan Manuel Santos y esta semana con el cara a cara de los secuestrados de las Farc y sus secuestradores, la Comisión de la Verdad le ha dado un impulso necesario a todo el proceso de reconciliación nacional, necesario para alcanzar una verdadera paz que va más allá de las luchas políticas e ideológicas.
Algunas veces he escrito e discursado sobre la necesidad de buscar caminos de perdón y reconciliación. No es fácil, pero es el camino necesario y la raíz para alcanzar una paz real, sincera y verdadera. Sin perdón y reconciliación jamás tendremos paz tan anhelada en Colombia. Jamás se alcanzará la paz fomentando el odio, el resentimiento y el rencor.
En el cara a cara de las víctimas del secuestro y sus secuestradores en la Comisión de la Verdad, el discurso más impactante fue sin dudas el de Ingrid Betancourtdel cual destacaría las siguientes frases:
«Si los que estamos aquí presentes, hijos de Colombia marcados en carne viva por el odio, hemos podido escucharnos y hablar con todo lo que nos cuesta, podemos decir que el amor es más grande. Que hay esperanza. Si hay esperanza, hay futuro».
- Este es el camino, encontrarse ojos en los ojos. Hay una expresión popular que dice que la ropa sucia se lava en casa. Sin dudas que este encuentro abre puertas a la esperanza. Es necesario mirarnos, decir lo que sentimos, contar como fue, que sucedió, es necesario el desahogo, Colombia entera lo necesita. Para poder sanar heridas es necesario exponerlas, y juntos encontrar los caminos para sanarlas.
“Todos los que estuvimos en el ojo del huracán de la guerra nos levantamos al unísono ante Colombia para decirle al país que la guerra es un fracaso”.
- Creo que esta frase no necesita ningún comentario. Aquellos que creen que destruir un país, crear conflictos es la solución, están totalmente equivocado. La guerra es un total fracaso, no porque lo dice Ingrid pero lo dice la historia de la humanidad.
“Es necesario que en Colombia nunca más volvamos a pensar que una idea vale más que una vida humana”.
- Tal vez sea una de las frases que más impacta. En Colombia y en el mundo se asesina, se tortura, se maltrata, se humilla por pensar diferente, por amar diferente, por rezar diferente, por tener pasiones diferentes, por tener ideologías diferentes, por luchar por sus derechos, por clamar que se haga justicia. Es inadmisible que las ideologías valgan más que una vida humana, y la historia de la humanidad está llena de ejemplos que nos avergüenza como por ejemplo el antisemitismo. Nos avergüenzan pero no provocan cambios.
“Nosotros, las víctimas, fuimos olvidadas en este proceso, se nos hizo a un lado, y se dedicaron a complacer a las FARC”.
- En este proceso de paz sin dudas que las víctimas fueron arrinconadas y los victimarios premiados por escandalosos aranceles que todavía nos cuesta entender. Pero lo hecho está hecho, y no podemos retroceder en este caminar de paz. Pero hay que darles la mano a las víctimas que son los que realmente sufrieron la tragedia de una guerra sin sentido y que en todo este proceso han sido las más olvidadas, cuando deberían ser protagonistas de todo el proceso.
«No queremos volver nunca al pasado y estamos listos para enmendar y construir hombro a hombro un nuevo futuro para todos”, con esta frase Ingrid Betancourt. terminó su intervención.
- Son las palabras de la reconstrucción de una sociedad fragmentada por el odio y el resentimiento. No se trata de reconstruir solos, cada uno por su lado. Se trata de reconstruir juntos hombro a hombro, independientemente de lo que nos separa, es reconstruir desde lo que nos une, desde el perdón y la reconciliación, el único camino que nos permitirá no volver a repetir las tragedias humana vividas en más de 50 años de guerra.



