Entre lo que más identifica el sentir de los montemarianos es el amor y el respeto por sus ecosistemas de bosque seco, sus arroyos cristalinos y la asociación espiritual y presente con su flora y su fauna silvestre. Sus canciones populares son emblemáticas, dos ejemplos de ellas le han dado la vuelta al mundo: “la Pava Congona” de Andrés Landero y “El Mochuelo” de Adolfo Pacheco Anillo. Estos ritmos y sus letras traen recuerdos que como olas de viento fresco llegan a la memoria trayendo pedazos de un paisaje que se niega a desaparecer, a pesar de los embates a los que ha estado sujeto, a pesar de los impactos sociales y ambientales vividos.
El municipio de Colosó enclavado en el filo de un lomerío que mira hacia su cadena montañosa circundante, con sus casas de tabla, hoy pintadas de vivos colores, antaño blancas y con techo de zinc rojo, da la sensación del tiempo detenido en los albores de una época en que todo era agradable y la violencia era apenas una palabra del diccionario y no una acción que aterrorizaba. Con guardadas proporciones, con construcciones distintas pero con los mismos sentimientos, penas, alegrías y tristezas, allí son vecinos y hermanos, los municipios de Chalán y Ovejas.
En este eje: Colosó, Chalan y Ovejas, se guardan los mejores y más hermosos paisajes que nuestros bosques poseen y que son un tesoro para Sucre, del cual nos sentimos orgullosos. Tristemente, existen recuerdos de un tiempo pasado de desolación y muerte, como no se había vivido por estos lares. No obstante, con el paso del tiempo la gente que se había desplazado volvió y actualmente se reestructuran las actividades productivas y de convivencia. Ese penoso pasado es un tema desalentador de nuestra historia, que no se puede volver a repetir.
La zona es para Sucre un escenario propicio para las actividades turísticas de tipo ecológico, sus primates, sus aves, sus arroyos y todos los ecosistemas generan en quienes los visitan una atracción de enorme aceptación. Allí, en medio de la frescura del arbolado, la comunión con la naturaleza entra en plenitud. Cercanos al Golfo de Morrosquillo podrían alternar con sol y playa, una opción adicional que conjuga bien y que es factible, porque combina posibilidades que no son fáciles de hallar en el Caribe Sur de Colombia.
Este eje ambiental de montañas que miran al mar, requiere acciones empresariales que le permitan desarrollarse adecuadamente. Debe ser propuesto para que inversionistas externos e internos establezcan los negocios que con base en la conservación del sistema puedan brindar las opciones socioeconómicas que son tan necesarias. No se debe mirar de forma desordenada ni abordarse desorganizadamente, debe hacerse con la debida responsabilidad, la necesaria seguridad y con el adecuado respeto por los valores naturales y culturales que allí se tienen… los que la hacen insigne por su singularidad.
Yo una tarde en la montaña/ oí cantar el corcovado/ Yo una tarde en la montaña/ oí cantar el corcovado/ Y vi tejiendo la araña/ sus redes sobre dorado. Quién conoce la región o escuchó de ella, sabe lo que esta canción de Andrés Landero – “La Pava Congona” – significa para el alma de sus gentes.



