Todos los Colombianos fuimos testigos de la aplastante derrota del Senador Gustavo Bolívar el pasado 20 de julio, cuando fue postulado por la oposición para ocupar la segunda vicepresidencia del senado, con 32 votos a favor y 62 por el voto en blanco.
Cosa que no le pareció muy democrática, lo extraño es que el senador Bolívar, en 2013 y 2014, fue el más férreo defensor de esta herramienta que nos entrega a los ciudadanos la constitución, para demostrar nuestro inconformismo.
Pero regresemos al 2013 con lo que opinaba en ese entonces, el hoy derrotado senador Bolívar, para el portal “Plaza Capital” el 25 de noviembre de ese mismo año: “Es un simple despertar, un simple ponernos de acuerdo para acudir en masa a propinarle su mayor golpe a la clase política”, al respecto también dijo: “el voto en blanco es más poderoso que el voto por un color, porque más que una balota, es decirle a los aspirantes: ninguno de ustedes se merece mi apoyo”.
En 2014 también twitteó “#VotoEnBlanco porque tengo dignidad, pues bien, como si estuviéramos hablando de una profecía, eso fue exactamente lo que el Senado de la República, le dijo el 20 de julio al Senador de la lista de los decentes y en otrora, vocero del movimiento “Colombia Vota en Blanco”.
Su derrota fue aplastante y como era de esperarse de un libretista de novelas, se fue con toda su ficción a lanzar todas las teorías de conspiración habidas y por haber, que si unos se habían aliado con otros, que si estos lo habían traicionado, en fin. Como siempre la culpa será de otros y nunca del perdedor.
Lo que se le olvida al Sancho Panza de Gustavo Petro, es que así como los colombianos, los que tenemos la fortuna de ser sus representantes y voceros en el legislativo, manifestamos el hastío por su campaña de odio, reprobamos el todo vale para conseguir llegar al poder, no estamos de acuerdo con premiar con tan alta dignidad a quien solo tiene odio y resentimiento por la democracia y nuestras instituciones.
62 senadores votamos en blanco porque podíamos, amparados en el derecho que nos da la constitución, para decirle como en el 2014, no al odio, no a los que quieren sembrar caos y muerte para conseguir un fin político.
Votamos en blanco para rechazar la política sucia y decirle: “Gustavo Bolívar, usted no se merece nuestro apoyo”, por su ramplonería, grosería y patanería no solo con los otros congresistas o con la Fuerza Pública, sino con todo un país que tiene que ver como la bajeza es su actuar cotidiano.
Por financiar a la mal llamada “primera línea”, que lo único que ha hecho es violar los derechos fundamentales de la mayoría de los ciudadanos y por estigmatizar a cada una de las personas o instituciones que no comparten su pensamiento e ideología de odio y de violencia.
El 20 de julio, el Congreso le ratificó, que no está dispuesto a seguir premiando a quienes le hacen daño a un país que se ha sacrificado de todas las formas, para salir adelante a pesar de las adversidades.
Esperamos que en el 2022, todos los colombianos le demos el mismo mensaje a la izquierda recalcitrante y venenosa, le sigamos apostando a fortalecer nuestra democracia y castiguemos en las urnas a los que nos quieren imponer el terror.
Ahora solo nos toca esperar y rogar a Dios, que en medio de la tusa, no le de por aplicarle al Senado, la misma táctica que vienen utilizando en el país por no haber ganado las elecciones a la presidencia en 2014.
Que asuma su derrota con altura, si es que puede y deje de armar libretos y conspiraciones para destruir lo que durante tantos años, los Colombianos hemos tratado de construir. Pero de algo si estamos seguros, y es que a Bolívar ya no le gusta tanto el voto en blanco y que en Colombia… Ser pillo no paga.



