Desde la llegada de los biológicos procedentes de las distintas farmacéuticas, se abrió el debate social sobre cuál vacuna era la mejor, discusión que para los expertos no tiene sentido, pues todas las que han sido aprobadas hasta el momento han demostrado ser eficaces para prevenir la enfermedad y muerte por Covid-19
Cuando en el mundo se dio a conocer la tan anhelada y esperada noticia de que ya existía una vacuna contra este peligroso virus, hubo un motivo de gran alegría para unos y de escepticismo para otros, los cuestionamientos no dieron espera: ¿Cómo es posible que haya desarrollado una vacuna en tan poco tiempo? ¿Si será segura? Incluso se rumoraba que era un micro chip que querían implantarnos y de esta manera controlarnos, es decir, la noticia dio para todo.
Confieso que para mi la noticia fue motivo de alegría, pero claro que no dejó de sorprenderme por el factor tiempo, pues al revisar el histórico de producción de vacunas en el mundo nos damos cuenta que son procesos de largo plazo, la producción de la vacuna para la fiebre tifoidea duró 45 años; la del dengue, 112 años; la de la hepatitis B, 16 años; y la del sarampión 10 años, según datos científicos.
Pero seguí optimista y me tomé la tarea de investigar un poco acerca del desarrollo de la vacuna contra la Covid-19. Lo primero que descubrí fue que a nivel global existía la imperiosa urgencia de lograrla y todos los esfuerzos de la ciencia convergían para ese propósito, no era para menos, el mundo se había paralizado, las restricciones eran de todo tipo, las economías de los países iban en decadencia y todos resultamos afectados en temas laborales, educativos o de cualquier ámbito, incluso al no poder hacer actividades tan cotidianas como salir a la calle.
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Y lo segundo ya un poco más científico, era que ya existían estudios acumulados acerca del SARS-COV1 una especie de Coronavirus que surgió en el 2002 y muy similar al actual que conocemos como SARS-COV2, entonces, desde hacía un tiempo se estaba desarrollando una vacuna contra el SARS-COV1 y lo que se hizo fue adaptarla al SARS-COV2, además de que los laboratorios recibieron millonarias inversiones, lo que se tradujo en más equipos, especialistas, pruebas y la priorización de etapas, todas cumpliendo con los protocolos estandarizados.
En Colombia los resultados de una encuesta del Departamento Administrativo Nacional de Estadística – DANE–, reflejaron que hasta finales del mes enero de 2021 el 40.1% de los encuestados no se aplicarían la vacuna, porcentaje que ha bajado en los últimos meses según lo expresado dicho por el director de esta entidad.
Es evidente que la confianza ha ganado terreno y las personas se están vacunando, lo que es necesario para volver a nuestra vida “normal”, la consigna es clara: hay que proteger al mayor número de personas para evitar contagios y mutaciones que provocan las variantes, a su vez son estas las que amenazan con nuevos picos de pandemia.
En estos momentos la prioridad es la vacunación masiva y está demostrado que todas cumplen el objetivo de prevenir enfermedad grave o la muerte, tengamos entonces siempre presente que la mejor vacuna es: la que esté disponible.



