Ya no escuchamos mucho al alcalde de Cartagena William Dau Chamat hablar de malandrines y es que hasta para alguien con sus características es complicado hacerlo teniendo en cuenta lo que han sido estos 20 meses de gobierno. Escándalos tras escándalos.
Nos tornamos fastidiosos al seguir enumerándolos pero es necesario hacerlo, acaso el tema de las pruebas rápidas que se gesto desde la oficina de cooperación internacional a cargo de una de las máximas autoridades de la alcaldía ¿tuvo respuesta? o que decir de la entrega de implementos de bioseguridad vencidos por parte del alcalde local uno Luis Negrete del cual logró zafarse valiéndose de artimañas, la famosa APP, Transcaribe, el contrato de vigilancia con una empresa que además de estar en quiebra, estaba involucrada en el “cartel de la vigilancia”, el nombramiento de una zarina anticorrupción más cuestionada que todos los que ellos mismos han señalado y que salió por la puerta trasera, dos secretarios censurados, una ex secretaria investigada por nepotismo, contrataciones denunciadas y absolutamente nada de gestión, todo esto es vergonzoso y preocupante, pero el tema del Plan de Alimentación Escolar PAE, sobrepasa todo, es peor que cuando los probos se rascaron las vestiduras al conocerse las famosas pechugas de $40.000 que a propósito a este contrato le puso el visto bueno la señora María Eugenia García, funcionaria de altísima confianza del actual alcalde y quién le habla al oído.
Resulta que fue todo un escándalo cuando padres de familia denunciaron que dentro de los paquetes que se les enviaba a los beneficiarios del PAE venían incluidas dos latas de atún y que muchos de estos no solo eran de dudosa calidad, sino que también estaban en estado de descomposición, la concejal Gloria Estrada denunció el hecho y llamó a debate a la secretaria de salud Olga Acosta quien aún no da una respuesta satisfactoria ni del atún en mal estado, ni del cambio de cada lata de atún por dos huevos sin que esté cambio se equiparara ni en valor proteínico ni en valor monetario, pues según esto cada huevo tendría un valor de $2.300; bastante caros los huevos de Dau, ¿acaso son huevos de “chocolate” y los ponen gallinas burguesas?, mandan huevo diría nuestro alcalde.
Pues bien hoy nos encontramos nuevamente ante una situación nada diferente, a un año del huevo caro nos vienen con frutas podridas. Es una situación que se ha vuelto común en nuestro país, atentar contra la alimentación de estos niños que se encuentran en un estado tan vulnerable, es un hecho atroz y quiénes están detrás de esto deben dar una explicación y deben ser sancionados con todo el peso de la ley. Ojala actúen los entes de control. No es justo que nuestros niños sigan siendo víctimas de la corrupción, basta ya de saquear el erario.



