El Programa de Alimentación Escolar PAE en Cartagena de Indias, está condenado al escándalo. Por lo menos así ha sido en los últimos años: pechugas a $40.000, bodegas en ferreterías, alimentos podridos e incompletos. Así es el servicio que la Alcaldía Distrital le ha brindado a los estudiantes de los colegios oficiales.
Desde 2018 el Distrito contrata el PAE a través de la Bolsa Mercantil, buscando un supuesto garante para el proceso, pero eso ha sido insuficiente, porque los cuestionamientos persisten. La Bolsa argumenta que, el hecho de que los operadores sean cuestionados, no los inhabilita de participar en proceso. Pero y entonces ¿cuál es la razón de buscar estas ruedas de negocios que blinde la contratación pública? Es la misma muñeca con distinto pollerín.
Este año contrataron mediante la Bolsa a las uniones temporales Cartagena Express, conformada por: la Fundación CEA Cartagena, Multimodal Express SAS, Seval Logística SAS, y ‘Por los niños de La Heroica’, integrada por la Fundación para el Desarrollo de Las Comunidades Vulnerables, Corporación Social Buen Corazón y la Asociación de Profesionales para el Desarrollo Social.
Varias de esas organizaciones han tenido escándalos por entrega de alimentos en mal estado, como ocurrió con la Agencia Logística de las Fuerzas Militares. Hechos difundidos en los medios y cuestionados por los entes de control. ¿Cuál es la rigurosidad que dice tener la Bolsa Mercantil, si se siguen escogiendo a los mismos con las mismas y persisten los incumplimientos y escándalos?
Por ejemplo, Multimodal Express, es cuestionado por haber encontrado alimentos vencidos enterrados en el patio de una casa en el municipio de Santa Ana, Magdalena y otros líos. A Buen Corazón: la Procuraduría le ha cuestiona contratos, al considerar que los ha obtenido “a dedo”, entre otras observaciones.
Los Niños de la Heroica, entregó alimentos podridos, vencidos, y con gusanos a estudiantes de Cartagena. En el Colegio La Milagrosa, les entregaron las bolsas y cuando llegaron a casa, 60 padres de familia encontraron los alimentos podridos. Como al perro no lo capan dos veces, en la siguiente entrega abrieron las bolsas en el colegio y ¡oh sorpresa!: 87 paquetes, estaban en mal estado.
El operador dijo “los colegios no tenían refrigeración”, pero la secretaría de Educación, Olga Acosta, aclaró que,» eso no está en el contrato”; es decir, eso fue pura carreta para justificar. No sigan usando los niños, para fortalecer a empresarios de toditos, a casas políticas y a corruptos que poco les importa el bienestar de los demás.
Es hora de dejar de usar como escudo la contratación con la Bolsa, para que las Alcaldías se laven las manos y no respondan por los resultados de contratar con los mismos de siempre.



