El desarrollo consistente de nuestro carácter implica cuidar nuestras actitudes, afirmar nuestras convicciones mantener nuestros compromisos frente a los continuos y muy dinámicos procesos de cambio en que transcurre nuestra vida. Nos corresponde revisar permanentemente que actitudes están moldeando nuestra perspectiva hacia el mundo, las circunstancias, hacia nosotros mismos y hacia los demás.
Nuestras convicciones, los principios sobre las cuales hemos edificado nuestras vidas, serán confrontadas y desafiadas constantemente y solo manteniendo nuestro compromiso con cada una de ellas, tendremos la capacidad de permanecer firmes.
Un principio fundamental que necesitamos incorporar en función de afirmar nuestro carácter tiene que ver con saber manejar cada uno de los aspectos sobre los cuales se desarrolla nuestra vida. Dejar de vivir de manera compartimentada o fraccionada y en cambio articular en su totalidad los aspectos claves de nuestra existencia.
Podemos afirmar que los aspectos que normalmente son comunes a todos los seres humanos tienen que ver con la vida familiar, el cuidado personal (salud, condición física, crecimiento personal), las finanzas, el trabajo, la vida social y las amistades, el aspecto recreacional, y cultivar nuestra vida espiritual.
Asignar un verdadero valor a cada una de estas aéreas, nos va a ayudar a vivir una vida integrada y equilibrada. Lo podemos lograr si balanceamos nuestras prioridades entre lo personal, lo familiar y lo profesional. Al final nuestra vida arrojara un balance pobre, aunque hayamos logrado éxito en los negocios, si hemos dejado de lado el cuidar de nuestra salud, de nuestra familia o de nuestra vida de Fe. etc.
También debemos procurar un equilibrio entre el cómo estructuramos nuestras vidas, (organizando nuestro tiempo y manejando adecuadamente nuestros recursos) y como sorteamos los imprevistos que sin duda irán apareciendo en nuestro caminar diario. Las personas que verdaderamente logran coherencia han aprendido a estructurar sus vidas, pero dejando espacio para la espontaneidad.
Cuando queremos Integrar nuestra vida nos hacemos consientes que el esforzarnos arduamente para alcanzar nuestras metas y lograr los mejores resultados, no es un elemento que nos exime de cuidar a las personas con quienes convivimos. Una vida equilibrada y auténticamente integrada, mostrará que obtener los mejores resultados también será una consecuencia de cultivar relaciones saludables.





