Lo ocurrido en el Concejo de Cartagena, no solo es un hecho vulgar y grosero, es desde todo punto de vista una violación a la democracia y un saboteo rastrero y ruin propio de gañanes, tal parece que el espectro mafioso de la política local sigue imperando en el templo de la democracia.
El solo ver que el primer golpe lo lanzo el concejal Carlos Barrios de la bancada de Cambio Radical deja ver claramente que lo que está en disputa no es solo la presidencia de la Corporación, quien logre el objetivo será un actor protagónico en las próximas elecciones parlamentarias; a Toncel se le, olvida al parecer que su elección no fue tan diáfana como debió ser, la actitud del presidente fue más que dictatorial, fue la actitud de un brabucón de barrio, de un dictadorzuelo.
Negó el derecho a la palabra a sus colegas sin ninguna justificación más allá de la de defender la misión se sabotear la legitima elección de la mesa directiva ¿acaso la inminencia de la derrota ante la evidente desventaja numérica lo llevó a pensar que el fin justifica los medios?
Parece que esa cerveza que compartió en marzo con el alcalde aún tiene sus marcados efectos, pues asume actitudes muy parecidas a las del mandatario distrital es posible que le hayan sentado muy bien, y queda claro que el concejal Barrios es un buen mandadero, pero este afán de cuidar lo que sea que estén cuidando no les deja ver los errores en los que están incurriendo, todavía me pregunto porque el presidente de la Corporación alega que aplaza la elección por falta de garantías si es justo el quien debe dar estas garantías en el Concejo Distrital.
Estamos ante una institucionalidad pisoteada justamente por uno de los concejales más cuestionados. Hoy se conoce que cuando los concursantes al cargo de Contralor Distrital llegaron a presentar el examen, estos tenían sobre abierto y argumentan falta de garantías.
Esta situación evidencia que los concejales que sabotearon el proceso ayer jueves en realidad buscan quedarse con la Contraloría y de ñapa quedarse con la burocracia que maneja el Concejo, como quien dice una nefasta estrategia muy bien diseñada por personajes que mueven fichas por orden de terceros.



