El país recuerda el 7 de agosto del 2018, cuando a sus 41 años tomó posesión nuestro presidente Iván Duque Márquez. Un suceso histórico cuando un gran sector de la prensa y del país lo encasillaban como el más joven en ejercer el primer cargo público en Colombia. Pero los historiadores salieron al quite y aclararon que no era el primero, sino el segundo ya que en 1816, un infante de solo 24 añitos, de las entrañas antioqueñas de Rionegro, Liborio José Apolinar y Mejía Gutiérrez de Lara, asumía la presidencia, entregada por su sucesor, Custodio García Rovira
El párvulo con sofisticado nombre hacia parte de los hoy coloquialmente llamados “mamertos” siglo XXII, al pertenecer a los grupos juveniles revolucionarios de la época, y como buen agitador, vociferaba a pulmón lleno en contra de la opresión española en el famoso “grito” de independencia del 20 de julio de 1810, al lado de ilustres “intelectuales mamertoides” como los hermanos Morales y Pantaleón, Jorge Tadeo Lozano, Camilo Torres, Francisco José de Caldas, Joaquín Camacho, Antonio Morales, José Miguel Pey, y Acevedo Gómez.
Muy a pesar del polémico discurso del susodicho presidente del Senado de la República, Ernesto Macías Tovar, quien, producto de la presión de algunos sectores de la extrema derecha, vociferó que “…si bien es cierto, Uribe en el 2010, no dejó el país convertido en un paraíso, lo entregó “recuperado y con buenas tendencias “salvando a Colombia de la inviabilidad”.”, el presidente Duque fue mucho más equilibrado, contradijo al irreverente Macías al expresar… “…Pero analizar el pasado tiene que ser la oportunidad para reconocer que muchos problemas crecieron, no tuvieron soluciones oportunas y en repetidas ocasiones se transformaron en terribles amenazas. Así ocurrió con el abandono de muchas regiones, con el narcotráfico, con la corrupción, con el clientelismo, con la falta de acceso a bienes públicos en muchas comunidades”.
Debemos reconocer que por efectos del destino a Duque le tocó vivir las vicisitudes de la pandemia del Covid-19, el cual, después de unos meses de incertidumbre, asumió con responsabilidad y eficiencia invirtiendo más de 11 mil millones de dólares en vacunas e implementación de camas UCI, pasando de tener unas 5 mil antes de la pandemia a más de 13 mil en todo el país.
Desafortunadamente, el país fue uno de los más golpeados llegando a la cifra de 5 millones de contagiadas y casi 125.000 muertos a causa del fatídico virus. El Gobierno ha prometido que para finales de 2021, se cumplirá la meta trazada del 70% de la población vacunada, es decir más de 35 millones de colombianos con esquema de vacunación completo.
Ese fenómeno mundial, retraso de su plan de gobierno que estaba enfocado en temas tecnológicos, de emprendimiento, legalidad y equidad. El presidente, en el Fuerte Militar de Tolemaida por motivo del acto de conmemoración de la Batalla de Boyacá, defendió su obra de gobierno y les aseguró a los colombianos que se sentía satisfecho ya que en su mandato “impulsó cinco programas de suma importancia tales como, las transferencias monetarias para las personas vulnerables que han beneficiado a nueve millones de familias. También dijo que logró proteger el empleo de 4,1 millones de personas a través del programa de Apoyo al Empleo Formal dirigidos a “Persona Natural Empleadora, Persona Jurídica, Consorcios o Uniones Temporales, Patrimonios Autónomos declarantes del Impuesto sobre la Renta y Cooperativas”.
A lo anterior, después del paso en falso de su ex ministro Carrasquilla, logró matrícula cero para más de 800 mil estudiantes de universidades públicas y privadas en todo Colombia, los más de 25 millones de colombianos que recibieron aportes económicos con ingreso solidario, familias en acción, jóvenes en acción y adultos mayores con renta básica mensual, condonación de intereses corrientes y de mora de hasta el 100% de deudas con el Icetex, dirigida a usuarios con créditos educativos que hayan tenido dificultades en el pago de las cuotas.
Esperamos para el 2021, al estar la totalidad de los sectores productivos operando tengamos un excelente crecimiento económico que puede estar en el 9%. Ello generaría empleos dignos, puesto que la producción industrial presentó un incremento de 20,1% y las ventas del comercio un 26,9%.
Es importante bajar la percepción de inseguridad que agobia al país que raya el 94%, una mejor implementación del acuerdo de paz, eliminar los intermediarios para que los agricultores puedan asociarse y entregar su producción directamente al consumidor.



