En una publicación anterior hablamos de tan particular expresión ¡espantajopo!, ¿pero qué significa? Es un Barranquillerismo (expresión típica de Barranquilla y originaria de allá) que resalta la esencia de los nativos de esta ciudad, no tiene definición en la RAE, pero se interpreta como ese sujeto petulante, aguajero, charlatán, ostentador, mentiroso, etc.
Esta especie tiene varias clases y hoy enumeraremos algunos:
El espantajopo social: Generalmente proviene de un sector popular o como muchos de la ya casi extinta clase media, es muy hábil socialmente y logra interactuar de manera casi inadvertida con la clase alta, la sociedad a la cual sueña pertenecer pero nunca lograra entrar como miembro, hay unos que se camuflan de tal manera que se mudan a barrios de mayor estrato y endeudados hasta la medula, reportados hasta en el cartón de la tienda del cachaco de la esquina del barrio donde crecieron.
Este tipo de personas se caracterizan por estar siempre en los sitios de moda, así no les gusten, son cacheteros por excelencia y con una suerte única, el espantajopo desarrolla muchas habilidades, tales como el cachete, la agilidad mental para mentir y que además le crean, convence a cualquiera para lo que sea su propósito y muchas veces lo logra, siempre andan en carro, su ropa debe ser de marca cara original, claro está la sacan a 5.823 cuotas, solo toman whisky de mínimo 18 años sin poner un peso para la botella, tienen gran capacidad de adulación con quienes consideran superiores, es decir los que si pertenecen al espacio que tanto anhelan y ridiculizan a sus pares económicos y sociales.
El espantajopo que tiene los medios pero quiere que todos se enteren, ese es el sueño del primero, viene generalmente de abajo, logró hacer su capital con trabajo y esfuerzo, pero necesita reconocimiento, presume todo lo que tiene, porque para eso lo tiene, para ser visto y admirado e incluso envidiado por otros espanta jopos, esto a causa de su baja autoestima, les gusta no solo presumir de sus pertenencias sino de su falsa generosidad.
El espantajopo político, esta clase es muy peligrosa en verdad, es la única especie con efectos nocivos a la salud, educación, desarrollo, infraestructura, crecimiento, etc. Es tan peligrosa que atenta contra los demás tipos de espanta jopo y es más agresivo entre los de su misma clase; hay muchos para mostrar, por ejemplo el alcalde William Dau un espanta jopo que gritó a todo pulmón que acabaría con los corruptos en Cartagena de Indias y hoy día ha resultado peor que su predecesores, debería existir un movimiento que se llame Salvemos a Cartagena de los Espantajopo.
Que decimos del contrincante de DAU el señor William Garcia, quien colgó en su pared un diploma de un doctorado en la Universidad de Hawái que no estaba certificada ni en la misma isla; pero nunca comparados con el man de la gorrita, campeón mundial de los espantajopo, astuto y hábil como él solo, imagínate que anunció su candidatura justo el día que la selección Colombia jugaba en Barranquilla como si todo el país tuviera el mismo nivel de espantajopismo de él y sus coterráneos.
En Cartagena vivimos los estragos de lo que hizo su virrey, Dionisio Vélez, quien le entregó la secretaria de Hacienda para que desde ahí su esbirro Carlos Granadillo y la salud en manos de Martha Rodríguez, quien acabó con la salud del Distrito y hoy pagamos las consecuencias de tan nefasto hecho.
Ser espantajopo es un estilo de vida que pulula en nuestra sociedad, nocivo para las relaciones interpersonales, si usted ve un espanta jopo salga corriendo, si usted luego de leer estas líneas se siente identificado, bien puede hacerse un auto análisis, buscar ayuda psicológica o emocional que le ayuden a superar tan penosa condición.



