Definitivamente el mundo económico tiende a una parodia al estilo del famoso juego mortal de la “ruleta rusa”, donde unos esquizofrénicos jugadores colocan una bala dentro del tambor de un revólver, giran el cilindro y se ponen el cañón en su sien y presionan el gatillo hasta a ver si mueren o sobreviven, pasando de una cabeza a otra hasta cuando sucede lo que tiene que suceder. Ahora, por eso vaivenes de la economía producto de la pandemia del Covid 19, la bala mortal tiene otro nombre: El Índice SFCI.
¿…Pero que es el índice SFCI…? Se trata de Shanghai Containerized Freight Index, una métrica o indicador inventa y creada por China como nueva potencia económica que se emplea para analizar el comportamiento del comercio mundial, medir las tarifas de flete marítimo de manera especial los costos de las rutas que han permitido convertir a China en la mayor potencia comercial mundial de bienes y servicios.
Lo que queda en entredicho es el sofisma del comunismo como tal o el socialismo del siglo XXII, cuando la china impera el comunismo, peros sólo en el poder judicial y su constitución, pero a la vista del mundo, es un país económicamente capitalista.
Con la venia de los defensores del extinto Mao Tse-tung (también llamado Mao Zedong) (1893-1976), constituido desde 1949 en el máximo dirigente del Partido Comunista de China (PCCh), hasta su muerte, dejando en su legado un comunismo feroz y una economía planificada solamente por el Estado, Después de su muerte, entra a gobernar a partir de 1978 Deng Xiaoping, quien era contradictor acérrimo de Mao con ideas mucho más pragmáticas, respetando la institucionalidad comunista, pero inmerso en el fenómeno de la globalización y la internacionalización de la economía con profundas reformas de apertura y liberalización económica. Fue famosa su frase: “Da igual que el gato sea negro o blanco: lo importante es que cace ratones“.
Ahora bien, por esa concentración económica en la potencia mundial, el sistema gira en su entorno y el Ministerio de Comercio de China ha implementado múltiples acuerdos de cooperación, entre otros, con la creación de zonas de libre comercio, para mayor fluidez en el intercambio económico y comercial con diferentes países del hemisferio.
Lo que no contaban los amigos orientales de ojos achinados o rasgados, era que el 31 de diciembre de 2019, en una desconocida ciudad llamada Wuhan, perteneciente a la provincia de Hubei, la Comisión Municipal de Salud y Sanidad, le informara al mundo por intermedio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de una rara enfermedad de etiología desconocida que desencadenaba en “neumonía mortal” que más tarde recibió el nombre de SARS-CoV-2, hoy Covid-19.
El sistema de comercio de ida y vuelta funcionaba a las maravillas, pero por efectos del Covid-19, se presentaron los reiterados cierres de fronteras, las cuarentenas, los toques de queda e innumerables medidas para contrarrestar la expansión del letal virus, que llevó a la inesperada decisión, donde los contenedores entraran en cuarentena y se quedaran sin utilizar en puertos y hangares de diferentes partes del mundo, por la escasez de productos para su trasportación, generado una ostensible disminución del comercio en cuanto a las exportaciones e importaciones.
Colombia no es ajena a dicha problemática, ahora cuando nuestra economía se está fortaleciendo y se espera que “el país tenga un PIB de 9 % al final del 2021, según JP Morgan” y el DANE explicó, “que la mejor dinámica de sectores son el comercio, transporte, alojamiento, restaurantes, la Industria manufacturera, la salud y la educación, y las peores, construcción, agricultura y actividades inmobiliarias”, y es posible se les esté generando una falta considerable de productos en los sectores manufacturero, automotriz, electrónicos y en variedad de materias primas fundamentales para su transformación.
Nos toca irremediablemente parodiar la frase que se encuentra en muchos portales, del economista de la agencia de comercio de la ONU, Unctad, Alessandro Nicita…“La situación de los contenedores es mala porque la evolución del comercio global es buena”, rematando con… “si el comercio estuviera deprimido, no habría crisis”.
Esperemos que el comunismo de Deng Xiaoping, no ejerza su hegemonía económica y se presente una nueva guerra comercial entre la potente China y el resto del mundo que nos afectaría directamente a los consumidores.



