Recientemente la Misión Diplomática de los Estados Unidos advirtió a sus coterráneos del aumento de la actividad delictiva en la ciudad de Cartagena de Indias, recomendándoles mayor precaución en sus recorridos por algunas zonas.
Esta medida preventiva si bien trae unas posibles consecuencias para la afluencia de norteamericanos, también es de reconocer el papel que debe jugar el Estado de protección a sus habitantes donde quiera que ellos se encuentren.
Las declaraciones de los funcionarios locales no se hicieron esperar tildando de “excesivas” el llamado de la embajada a los ciudadanos americanos; no obstante, la percepción ciudadana en la ciudad es de un notorio repunte en la inseguridad. Se trata de justificar a base de estadísticas que no es cierta esta afirmación, sin embargo, conocemos que permanentemente alguien es asaltado, “raponeado” o agredido.
El pasado fin de semana se conoció de la inauguración de la Estación de Policía de El Pozón, importante obra que dará albergue a 240 agentes de la Institución en ese sector de la ciudad, ese mismo día a través de las redes sociales se informaba como un ciudadano acompañado de su novia fue despojado de todas sus pertenencias por alguien armado.
La percepción de la ciudadanía es que el flagelo de la inseguridad ronda toda la ciudad, y es que esta se alimenta de hechos reales, no es un secreto que en la calle nadie puede responder una llamada de celular, corre riesgo de que se lo quiten, aun en lugares que solían ser seguros, cafés y restaurantes son asaltados, lo peor es que no hay interés por denunciar, en primera instancia, por los montos que el caso de ser atrapado el delincuente termina en la calle, o simplemente, además del papeleo engorroso, finalmente sin resultados, la impunidad campea. De hecho, les confieso que en dos oportunidades fui sujeto a robo en mi residencia, a pesar de haber informado inclusive anexado video con las imágenes de quienes perpetraron el robo, nunca tuve información de alguna investigación en curso, mucho menos noticias de capturas.
La función del Estado está en brindar seguridad a sus ciudadanos en donde quiera que ellos se encuentren. La tarea de manera más específica corresponde a los gobiernos locales, no pueden estos justificarse, sino actuar.
La labor no es solo de la Policía, por ello la Constitución les otorga a los Alcaldes el fungir de jefes de Policía en cada territorio. La seguridad amerita un gerenciamiento que permita conocer detalles de cada tipo de delitos, frecuencia, forma como operan, bandas establecidas para cada caso, ubicación en los barrios, horas, todos los elementos que permitan rastrearlos y castigarlos, el apoyo de las necesidades logísticas es fundamental, que pasa con toda la inversión en cámaras, alarmas, CAI móviles, drones, entre otros. Pero viéndolo desde otro punto de vista, que tanto avance tenemos en la inversión social que posibilite la educación, formación, oportunidades a los niños, jóvenes, mujeres y grupos vulnerables. Si no hay una visión integral, en vano se justifica la inseguridad.
Hoy, el Distrito tiene un amplio déficit con la ciudadanía tanto en inversión social, cómo en la construcción de una política de seguridad con visión de corto, mediano y largo plazo, mientras tanto la queja será frecuente, tanto de residentes como de los visitantes.
No perdamos lo que siempre nos caracterizó ciudad amable y segura, la ciudad para mostrar, insigne ante el mundo. Exhortamos a las autoridades locales que antes de estarse justificando, emprendan acciones y respondan con hechos, necesitamos todos constituirnos como veedores de la seguridad de Cartagena, no podemos ser indiferentes o acostumbrarnos al status quo, sobra decir que el desarrollo económico, social y sostenible de todos está en juego.
Claro que cómo cartagenero me duelen las declaraciones hechas por la misión diplomática de Estados Unidos, pero no podemos tapar el Sol con un dedo, ser conscientes de nuestra realidad, será lo que nos permita buscar soluciones de fondo.
Una última apreciación, la seguridad y nuestro bienestar están conexos, si gerenciamos cada tema de la ciudad, podemos encaminar nuestro destino y con esperanza decir que Cartagena si tiene futuro.



